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Paridad o privilegio

Por: Redacción 16/04/2017

Han pasado más de siete décadas en las que la mujer panameña ha evolucionado de ser solamente la ama de casa a la mujer profesional y emprendedora, y ha logrado posesionarse por su capacidad en muchos casos igual o superior en el desempeño de sus funciones al hombre, su participación en las universidades es nutrida y mayoritaria, dando como resultado que hoy en día son más las mujeres que obtienen su título universitario. Desde el inicio de la época republicana, la mujer panameña emprendió una lucha por ser tomada en cuenta en la nueva nación y de poder influir en las decisiones del país ejerciendo el voto. Siendo ministro encargado de la Presidencia, Ricardo Adolfo De La Guardia llamó a una asamblea constituyente. En 1945 mediante el Decreto Ejecutivo N.° 12 del 2 de febrero de 1945, el artículo N.° 2 estableció que podían votar las mujeres mayores de 25 años de edad. En la Constitución de 1946 en el artículo 97 se institucionalizó el sufragio permitiéndole a la mujer panameña el derecho al voto a los 21 de edad. A partir de este decreto, la mujer panameña comienza a ser tomada en cuenta en las decisiones del país. El 25 y 26 de abril de 1997 se llevó a cabo un seminario denominado "Taller de Análisis y Posición sobre las Cuotas Electorales", apoyado por la Unión Europea conjuntamente con el Tribunal Electoral y el Foro Nacional de Mujeres de Partidos Políticos, con el propósito de lograr una mayor participación de las cuotas electorales en los partidos políticos y en la obtención de posiciones gubernamentales. En ese momento las mujeres políticas aspiraban a un 50% de las postulaciones electorales y en posiciones gubernamentales. Sus aspiraciones no tuvieron éxito.

Hoy las mujeres representan alrededor del 52% del electorado y su militancia en los partidos políticos nadie la puede negar y, sin duda alguna, en las próximas elecciones su participación será mayoritaria y tendrá la fuerza para inclinar la balanza con su nutrida participación. Hoy podemos ver las conquistas que han alcanzado a tal punto que algo que se consideraba imposible de realizar lo logran llevando a una mujer al puesto más importante de la nación: la presidencia de la República. La mujer panameña ha logrado importantes posiciones a nivel gubernamental, empresarial, y políticas, destacándose en algunos puestos de elección.

En las reformas electorales que están por aprobarse próximamente se ha presentado nuevamente a consideración de la Asamblea la solicitud de crear una ley para que exista la paridad a nivel de postulaciones y posteriormente en las posiciones gubernamentales. Se han escuchado opiniones de mujeres exitosas que manifestaban haber logrado el éxito con el esfuerzo y que no necesitaron la aprobación de ninguna ley de paridad. He escuchado que de haberse aprobado esta ley hubiera representado un privilegio que contradice el espíritu de la Constitución que dice que no habrá ni fuero ni privilegio; sin embargo, hay funcionarios que cuentan con privilegios como los magistrados y diputados y los expresidentes, que son beneficiados con una seguridad de por vida a pesar de contar con los recursos suficientes como para poder cubrir esta erogación. Esta seguridad debería ser solo por un periodo de 5 a 10 años después de terminado su mandato. Mientras, ellos cuentan con muy buena seguridad, el pueblo padece de una gran inseguridad y no se justifica que se gaste el dinero de forma desatinada. Vale la pena mencionar que la mujer ha demostrado una gran capacidad, logrando altas posiciones y desempeñándolas exitosamente y su conducta, en la mayoría de los casos, enmarcada en la transparencia y en la honradez, a la vez ha mantenido su rol en el hogar como madres abnegadas y la figura principal del buen funcionamiento del hogar. Dejo a su criterio (lectores) si consideran que la decisión de la Asamblea de rechazar estas aspiraciones de paridad es justa o injusta y de haberse aprobado, ¿creen ustedes que sería un privilegio?

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