Parodia de una imaginaria escala de valores
Me pregunto, ¿por qué en la actualidad existen personas que viven entre el “ser y el tener”? ¿Qué quiero decir con esto? Es que vivir con el “ser” significa existir renunciando al egocentrismo y al egoísmo, a tener una vida productiva sin que nos mande en el cerebro la materialidad. En cambio el “tener” significa vivir deseando y procurando hacer lo que sea por tener un gran capital, un auto último modelo, una gran casa, etc.
Los valores de que hablan algunas personas, como si fueran conocedoras de los mismos se inclinan más hacia los valores negativos como lo son: el engaño y la mentira. No crean que estoy hablando de algunos políticos, me refiero también a personas que poseen las mismas características.
Voy a mencionar casos de algunos jóvenes que independientemente de cómo hayan sido criados, que vienen de padres que les enseñaron valores positivos, hasta con el ejemplo, y otros cuyos padres que no lo hayan hecho, cuando se hacen adultos, toman el camino equivocado y lo material encamina sus vidas.
San Agustín sostenía que Dios nos hizo libres, que el mal entra al mundo por el hombre mismo y no por Dios. Él nos creó con la facultad de escoger entre el bien y el mal, pero si escojo el camino del mal, debo responsabilizarme de mis actos y no proyectar mi culpa hacia otros; aunque esto nos resulte muy saludable para nuestra conciencia.
A veces cuando le preguntamos a algunos jóvenes, ¿por qué hicieron esto? Ellos contestan: porque nos dio la gana, “me da la gana” significa ausencia de razones. Es en realidad una justificación inventada para sentirse libres como ellos creen. Hoy se casan y mañana se divorcian o ni siquiera se casan, sino que se juntan porque piensan que ya el matrimonio no tiene sentido o pasó de moda.
Hay hombres que, conociendo o no, el uso de los preservativos, se casan con una mujer teniendo hijos anteriores a este matrimonio, pero olvidándolos en su desarrollo emocional. Les dan una pensión y con esto creen que es suficiente. Otros ni siquiera se los dan. ¿Acaso todos los hijos no son iguales ante la ley? Esto está contemplado en nuestra Constitución y en el Código de la Familia.
Pienso que: “A niños bien desarrollados emocionalmente, adultos más equilibrados y, por ende, mejor sociedad”.
Tanto la madre como el padre tienen sus funciones bien definidas con respecto a sus hijos, de ahí la necesidad de que estos se relacionen emocionalmente con ellos. Las funciones de cada uno deben darse con la misma intensidad.
También encontramos en la sociedad panameña menores de edad libando, entre otras cosas; luego la gente culpa de esto a los padres y a los docentes. Yo creo firmemente que son problemas que nos atañen a todos.
No hay un solo día en el que en los medios de comunicación no se difundan noticias sobre secuestros, asesinatos y agresiones de todo tipo.
¿Qué está sucediendo con nuestra sociedad?
Sócrates nos decía que todos los hombres nacen buenos, pero cuando escogen el mal es porque no conocen el bien. Esto pareciera que nos está diciendo que debe haber un “escuela para delincuentes”, parece ilusorio, pero no lo es, si profundizamos en su pensamiento encontraremos que podemos sacar algunas enseñanzas, así no tendríamos las cárceles que tenemos hoy y procuraríamos darles a los que están presos un buen trato, enseñarles cursos que puedan serles útiles para cuando salgan de allí. Además, estaríamos purificando nuestra sociedad, haciéndola más humana y no deshumanizándola como lo hacemos hoy. En lugar de esto, ellos salen de la cárcel para volver a entrar después de haber cometido una fechoría peor.
Por lo tanto, debemos dejarnos de inventar nuestra propia escala de valores acomodándola a nuestro parecer porque estaríamos haciendo una parodia de una imaginaria escala de valores.