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Parque eólico


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La instalación del primer aerogenerador en las llanuras de Coclé marcó el ingreso de Panamá a una nueva era de generación eléctrica no convencional. Cuando se instalen los 88 aerogeneradores, aportarán 220 megavatios al consumo energético actualmente producido solamente por hidroeléctricas y plantas de energía fósil.

El gobierno de Ricardo Martinelli cumple la promesa de fomentar fuentes alternativas de generación de energía eléctrica y que el país no vuelva a pasar una situación de emergencia como la que atravesó debido al descenso del nivel de agua de los reservorios principales de las centrales hidroeléctricas. Con esta estrategia de previsión energética, la empresa Unión Eólica Panameña, a cargo del programa, asegura que se instalarán de dos a tres aerogeneradores por semana hasta llegar a completar los 88 programados.

En octubre, Etesa recibirá la subestación para llevar a cabo las pruebas pertinentes y alcanzar una producción entre 60 a 90 megavatios a fines del año. En la estación seca, cuando decrece el caudal de los ríos a causa del fenómeno del estiaje, el país podrá contar con una producción adicional que permitirá capear el problema crónico de la reducción de energía hídrica.

Como señaló el presidente Martinelli, la generación de energía producida por la fuerza del viento, por su bajo costo, constituirá un aliado importante para bajar los precios de la canasta básica y frenar las oscilaciones de la inflación, a diferencia de los altos y crecientes costos de la energía hidroeléctrica responsable en gran parte del incremento de la canasta básica. Rubricó el mandatario que “gracias a la decisión de este gobierno, se optó por diversificar la matriz energética del país como la que se instala en esta región para producir energía más barata, lo que beneficiará a los panameños con los costos de una canasta básica familiar más baja”.

En circunstancias de vigencia de tratados de libre comercio suscritos con numerosos países, los exportadores panameños tienen una suma de costos de producción encarecidos por los precios de la energía hidroeléctrica, frustrando así las dimensiones de la competitividad.

La diversificación energética resulta clave para que los productos panameños de exportación puedan entrar a otros mercados sin la carga de los costos onerosos de la producción hidroeléctrica sometidos a un tipo de comercialización, como si se tratara de valores bursátiles, modelo de mercadeo heredado de otros gobiernos. Sin embargo, la puesta en acción del primer parque ecológico augura un futuro beneficioso para los consumidores y exportadores. No debemos perder de vista la incidencia del precio de la energía tanto en los rubros domésticos de la canasta básica como en la producción general de los productos y mercaderías destinados a los mercados de ultramar. El agua de los ríos y lagos sustancialmente es la misma. Las turbinas y los reservorios fueron instalados con unos costos que se deprecian con el uso y el transcurso del tiempo. La mano de obra no sufre alteraciones periódicas. Llegará el momento en que se analizará por qué motivo el costo de la generación y la distribución sube más y más, acrecentando una escala ascendente que no cesa.

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Viernes 14 de agosto de 2026