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Participación en los consejos de la ONU

Por: Redacción 17/11/2014

Docentes de la Universidad de Panamá-Centro Regional Universitario de Azuero

El cambio climático es un tema de agenda prioritaria para Taiwán en la consecución de su política de Estado y su compromiso mundial con las naciones del mundo. Por eso, se hace imperante su participación en el concierto de las naciones de la Convención sobre el Cambio Climático de las Naciones Unidas (UNFCCC) y la Convención Marco de las Naciones Unidas para el Cambio Climático (CMNUCC).

La política exterior de Taiwán, desde su formación como país soberano, en el año de 1911 se ha fundamentado en aportar sus conocimientos a los países con mayor vulnerabilidad en materia económica y ambiental. No obstante, su limitada participación en el Organismo de Naciones Unidas, Taiwán sigue luchando por su incorporación y por llevar sus conocimientos en proyectos como el de la “energía verde”, el cual se constituye en uno de los pilares del desarrollo del Gobierno Nacional, buscando transformar la isla Formosa en una nación baja en carbono. Actualmente se ha incorporado en una lista de unos 52 pueblos, a 3 ciudades, como comunidades modelo, en términos de bajo carbono y desarrollo sostenible.

La política taiwanesa, en la figura del vicecanciller para Asuntos de América Latina, Simón Koo, ha elevado su voz para que la comunidad internacional reconozca y tome nota de las acciones que deben seguir en materia de desarrollo integral del medioambiente.

La política global de Formosa se basa en la cooperación y en la lucha contra el desorden del cambio climático para el beneficio de las generaciones presentes y futuras.

Es importante resaltar que ese esfuerzo es voluntario y difiere de otros países, que no cumplen con las disposiciones de las Naciones Unidas aun cuando forman parte de ese organismo. Por ello, los taiwaneses apuestan al mejoramiento del medioambiente, como vía de sostenibilidad de los recursos naturales y así poder crear ambientes saludables para su población.

Pensando en un “planeta verde”, Taiwán decide abrir una página denominada www.earthday.org.tw, que sirve de base para la aprobación de acciones que beneficien a las futuras generaciones.

Los esfuerzos del gobierno de Ma-Ying-jeuo por aminorar los efectos del cambio climático se identifican entre sus componentes estratégicos: por la reducción de las emisiones de GEI (gases de efecto de invernadero) y su adaptación a los cambios climáticos, la incorporación de elementos para evitar la pérdida de la biodiversidad, la contaminación de las aguas y la reducción de estas, la acidificación del océano, el desgaste de la capa de ozono y la deforestación, entre otros.

En consecuencia, Taiwán se mantiene trabajando incesantemente en la mitigación del impacto atribuible al cambio climático, y se constituye de esta manera en un modelo para los demás países comprometidos con la implementación de un plan que favorezca el desarrollo sostenible, impulsando un transporte “verde” y aprovechando la energía renovable. De allí, el firme compromiso de una nación que, a pesar de no ser reconocida en el concierto mundial de las naciones, está contribuyendo grandemente al bienestar de su población y al de la sociedad en general, con elementos contundentes y reales.

Queda claro que la República de China Taiwán es un país clave en la cuenca del Pacífico, no importa su tamaño territorial, lo que interesa es la decisión de su política exterior, de salvaguardar con sus acciones el equilibrio mundial sobre la sostenibilidad humana de los que habitamos este planeta, el cual todos debemos preservar con nuestras acciones.

Los panameños somos creyentes de que Taiwán es un ejemplo por la lucha que ha mantenido en las últimas décadas para la protección del medioambiente y el fortalecimiento de su economía y para conservar la producción agrícola e industrial sin afectar la biodiversidad; ya que el modelo económico utilizado por Taiwán ha sido exitoso, desde su implantación en la década de los años 60 hasta la actualidad.

Felicitamos al pueblo taiwanés por su contribución diligente en políticas ambientales. Esto debe ser un ejemplo para los demás países y todos debemos de hacer un alto y pensar qué le vamos a dejar a las futuras generaciones. Unámonos todos y aprendamos, pues somos seres humanos capaces de cuidar nuestra madre tierra, que es un regalo de Dios.

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