Partidos políticos
Comienza la actividad en los partidos para tener más inscritos que los otros. Debemos pensar en los que son fieles y los que se cambian. Se ha perdido la mística y el apego por las organizaciones políticas. Si participan en una elección y pierden, se cambian sin pensar que en el nuevo, ellos también lo son y se les dificulta surgir: dejan lo seguro por lo inseguro.
No les importa lo que hayan recibido antes en ese partido, lo abandonan sin el menor escrúpulo, aunque empiece su vía crucis para tener lo que tenían. Algunos creen que arrastran a la gente inscrita por ellos, y no es así porque no todos piensan en un cambio rápido.
Así como priva la ingratitud, disminuye el número de inscritos por el desapego. Pero los dirigentes se dejan engañar por la falsedad de los números y se hacen ilusiones. Ni en el medio millón del Partido Revolucionario Democrático (PRD) creo. Con el poder, la gente busca posiciones y se inscriben, pero no existe lealtad.
Los dirigentes creen que son los únicos para ir a una contienda y que sacarán los votos que no existen. Insisten en ir solos sin pensar que los votantes votan a ganador y los dejarán solos. Pareciera que trabajaran para el PRD y no por la oposición.
Como ellos piensan, dividen la oposición y el 32% seguro del PRD gana por el mismo error que cometimos en el 94 y que permitió el respiro y la vida actual del PRD. Pero el hombre tropieza dos veces con la misma piedra y repetimos la equivocación para que nos siga desgobernando el peor y siga la anarquía, la corrupción y la falta de gobierno.
O abrimos los ojos o nos lleva el diablo con cutarras y todo. Los políticos no aprenden y meten la pata repitiendo la historia.
Para los gobernantes de antes, primero era el interés de la ciudadanía y luego el propio. Así deben ser los políticos , sobre todo si gobiernan: ser estadistas ante todo, honestos y deponer los intereses propios ante los pueblos.
He conocido a través de los años a personas que solo buscan su acomodo personal, no importan si perjudican a otros.
Todo político debe pensar en el pueblo, no en los que los rodean. Llamemos a esos políticos para que aprendan a solucionar los problemas que se presentan sin creer que son los que dominan la situación. La comunicación es importante con la comunidad para evitar situaciones como las que vivimos en estos momentos.
Conversar no es denigrarse; al contrario, es crecerse ante la opinión pública y ante la consideración de un pueblo que espera que su gobierno solucione los problemas.
