Partidos políticos en peligro
El hecho de que un país carezca de partidos políticos fuertes y con vida interna sostenida en el tiempo, como ocurre en este momento, trae como consecuencia administraciones gubernamentales carentes de coherencia, en las que funcionarios terminan su gestión en fiscalías y los expresidentes, completamente cuestionados.
Quizás el único partido en los últimos 40 años en nuestro país que tuvo vida interna y promovió la misma fue la antigua Democracia Cristiana. Eso provocó que los demás los imitaran, de manera sana, y replicaran el modelo partidario.
El Partido Revolucionario Democrático, luego de pasar el proceso de depuración y readaptación al nuevo proceso democrático, fue el otro partido que adoptó el modelo de vida interna permanente, y los resultados se pueden apreciar: 2 periodos de gobierno casi de inmediato a uno de los momentos más traumáticos para una organización partidaria, como lo fueron los hechos de 1989.
Pero las cosas han cambiado. Los partidos políticos han regresado a modelos fracasados del pasado de la República. Los antiguos partidos liberales, inicialmente conocidos como "Ligas", eran el refugio de los antiguos caudillos que no cambian en la estructura partidaria.
De hecho, y replicando el modelo europeo, desde mitad de los años 30, en nuestro país los partidos se hicieron de estructuras paramilitares que llegaron a su máximo momento con los "pie de guerra" liberales y los "boinas negras" de Arnulfo Arias.
Los partidos políticos han sido en Panamá, hasta antes de 1968, maquinarias electorales que respondían a los fines de empresarios y caudillos acaudalados que, sin importar la opinión de sus partidarios, hacían alianzas solamente por defender sus intereses particulares, ambiciones políticas personales y necesidades de creamiento comercial.
Los militares, con su golpe cuartelario, aprovechan su momento para borrar de un solo golpe a los partidos constituidos. Poca gente sabe que los militares en ese momento quisieron entregar el poder a dos civiles que rechazaron la propuesta. La idea original parece haber sido repetir lo sucedido en otras ocasiones en este país cuando los militares sacaban al presidente civil y, blindando de matiz constitucional lo actuado, daban continuidad al modelo democrático entregando la presidencia ya fuera al vicepresidente o a un ministro de Estado.
La debilidad de los partidos políticos provocó el cuartelazo de 1968. Pero también hay que subrayar la realidad actual. Vivimos el periodo democrático más largo y sostenido de nuestros más de cien años de República. Y eso es interesante. Quizás, finalmente, entramos en un momento de premadurez política como país.
Pero es el momento de crecer y convertir a nuestra democracia en una con bases correctas y estructura firme.
El retroceso actual de los partidos políticos nos lleva a una realidad extraña: no contamos con un líder opositor. Y a más de un año de la administración del presidente Juan Carlos Varela, no puede ser que no sepamos quiénes, de manera clara, pueden aspirar a ser los conductores de la nave del Estado cuando finalice el actual periodo de gobierno.
...A MÁS DE UN AÑO DE LA ADMINISTRACIÓN DEL PRESIDENTE JUAN CARLOS VARELA, NO PUEDE SER QUE NO SEPAMOS QUIÉNES, DE MANERA CLARA, PUEDEN ASPIRAR A SER LOS CONDUCTORES DE LA NAVE DEL ESTADO CUANDO FINALICE EL ACTUAL PERIODO DE GOBIERNO.
Reforzar el modelo actual de partidos políticos es imperativo. El Tribunal Electoral debe mantener la transparencia y estar vacunado contra las dudas de la población. Si alguno de sus elementos con su actuar pone en peligro la integridad y credibilidad de esta organización, se debe separar de la misma por el bien del país.
Los máximos dirigentes de nuestros partidos políticos deben deponer actitudes particulares y mezquinas. Utilizar los partidos políticos como plataformas solo para ser candidatos presidenciales, que se ha convertido en una fuente de empleo de por sí, es irresponsable y convierte a la organización en una rémora de otros más grandes.
La juventud no se aleja de los partidos políticos: ya se borró completamente. Con una sociedad juvenil hiperinformada, repleta de datos comparativos, cada vez le es más fácil ver lo que sucede en otras latitudes y comparar con lo que tienen a su alrededor. A esto hay que sumarle que a otros, sencillamente, no les interesa el tema político porque sus necesidades de sobrevivir son la prioridad.
Es inexplicable un escenario en el que los expresidentes de un partido político se pelean entre sí la próxima candidatura presidencial. El fracaso del relevo político ha dado al traste con el relevo generacional, tan promovido en el PRD por su creador, el general Omar Torrijos.
El partido panameñista ha borrado definitivamente a su fundador Arnulfo Arias. Los posibles sucesores de la actual administración gubernamental han tenido que recurrir a conformar sus propias estructuras. La situación es complicada, pero no irreversible. Ojalá cambie pronto para bien del país.