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Partidos políticos y liderazgo


Cada vez hay más generadores de opinión que denuncian la nula existencia de ideologías en nuestros partidos políticos. El principal partido de gobierno, Cambio Democrático, se ha declarado de derecha libertaria, algo así como un liberalismo conservador moderno. Pero sus acciones de gobierno no van necesariamente en ese sentido.

El PRD y el Arnulfismo mantienen como principios básicos las doctrinas del Torrijismo y el Panameñismo, respectivamente. En ambos casos, nunca he logrado una respuesta parecida cuando le pregunto a miembros de esos colectivos sobre el contenido de estas doctrinas. Si bien está claro que las mismas nacen de una serie de discursos, obras de gobierno y postulados de ambos caudillos, sus seguidores del presente cada vez menos tienen claro y estudiado cómo es realmente la canción.

De los demás, creo que tienen que resolver sus graves problemas de relación entre la coherencia del discurso político, su accionar en la práctica y sus postulados doctrinales.

Nuestro sistema de partidos políticos cada vez está más devaluado por la población. Así, declararse político no es mucho más malo que ser, vago o corrupto para mucha gente. La culpa es de los mismos políticos que no hacen respetar con acciones las supuestas ideologías que profesan.

Hay varios tipos de líderes. Hay unos tan mediocres que necesitan rodearse de gente más mediocre que ellos para que el electorado pueda apreciar su liderazgo, lo cual no es un problema, a no ser que quieras dirigir un país o hacer leyes.

Existen otros líderes políticos que entienden que solo basta con rodearse de los mejores, incluso que él mismo. Pero que estos deben ser lo suficientemente brillantes para comprender claramente quién es el constructor y líder del proyecto político para salir adelante.

En el mundo hay muchísimos ejemplos de líderes que sin ser los más brillantes o los más locuaces ni mucho menos los más carismáticos y bien parecidos han edificado liderazgos sólidos, llevado a sus pueblos a la prosperidad y a sus partidos políticos a ser modelos a seguir.

Lo claro es que ya sea de oposición o gobierno, un buen líder político es aquel que está dispuesto a construir un proyecto claro, conformar una agrupación política permanente, organizada y coherente en su discurso y luego dirigir la puesta en marcha de este proyecto sin vacilaciones ni medias tintas, dejando atrás cualquier inseguridad personal y delegando en sus mejores colaboradores para lograr las metas propuestas.

No basta con decir que uno profesa una ideología o doctrina. Debe ser posible distinguir en las acciones las mismas, en los discursos, en las declaraciones, etc. Todo esto es posible de resolver en la medida que se profundice en la formación política a todos los niveles de los liderazgos partidarios.

*Director Ejecutivo de Fundación Instituto Panameño de Estudios Cívicos.