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Parto difícil

Por: Redacción 20/09/2013

REDACCION / PANAMA AMERICA

Está resultando un parto difícil la aprobación del proyecto de ley del Ministerio de Salud (Minsa) para la contratación de médicos extranjeros especialistas que atiendan las consultas de los habitantes de las áreas lejanas del interior del país. El proyecto debió debatirse en las sesiones de la legislatura extraordinaria de mayo y junio. Sin embargo, mientras los moradores desatendidos de esos lugares esperan la pronta aprobación de la ley, algunos gremios médicos se obstinan en parapetarse en posiciones radicales. Se contratarían 24 médicos especialistas oriundos de países americanos.

Las regiones de salud requieren 208 médicos especialistas y 190 médicos generales para poder atender en forma permanente las demandas de salud en todo el territorio nacional. Las especialidades carentes de atención son: ginecología, pediatría, nefrología, anestesiología, radiología e imagenología, neonatología, medicina interna, medicina crítica, patología, cardiología, endocrinología, neumología, geriatría, neurocirugía, paidosiquiatría, cirugía general, ortopedia, traumatología, urología, medicina de urgencias, cirugía vascular periférica, gastroenterología, medicina física y rehabilitación, oftalmología, medicina familiar, neurología, otorrinolaringología, psiquiatría y cirugía maxilofacial, es decir, casi todas las dolencias del cuerpo y la mente de los seres humanos. En los años 2011, 2012 y 2013, el Ministerio de Salud oficializó tres convocatorias para que médicos panameños prestaran servicios en las áreas del interior, distantes de las cabeceras de provincias. No se presentaron solicitudes de empleo de médicos panameños.

El Minsa encaró las alternativas entre atención y desamparo de miles de panameños humildes y decidió, como organismo que tiene el deber constitucional de brindar atención médica, la contratación de médicos que puedan cubrir las posiciones que debieron corresponder a galenos panameños. Pero la discusión ha derivado al terreno de la defensa de un nacionalismo exacerbado disconforme con la posible competencia de médicos foráneos. Si ese concepto de nacionalismo se hubiera aplicado en otros países, no habrían encontrado espacio los médicos panameños que trabajan en centros hospitalarios de Estados Unidos y otras naciones. En la Comisión de Salud se ha aclarado que los médicos contratados solo ejercerán en zonas previamente especificadas del interior, no podrán hacerlo en clínicas privadas ni recibir complementos económicos restringidos a los galenos nacionales. El propósito del Minsa es prestarles atención de médicos especialistas a los moradores del interior, no crear competencia profesional simulada. Lo que desea el Gobierno es que los panameños puedan ser examinados adecuadamente al enfermarse, tener al pie de la cama una enfermera que los ayude en el alumbramiento. Nada más ni nada menos.

Los primeros médicos contratados han presentado documentos de idoneidad, hoja de trayectoria profesional y otros requisitos en proceso de autenticación y verificación. La política de salud, volcada al interior, debe ponerle punto final a la desproporcionada distribución del recurso humano de salud en el territorio nacional. Ahora se abren esperanzas en materia de salud a niños, mujeres y varones víctimas de la indiferencia estatal en Guna Yala, Darién, comarca Ngäbe-Buglé y Bocas del Toro.

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Jueves 13 de agosto de 2026