Pase de factura
Bosco Vallarino tiene todas las papeletas para pasar a la historia como el peor alcalde del distrito de Panamá.
Su incapacidad manifiesta en la recolección de la basura, que desató una crisis sin precedentes en la ciudad, lo marcó negativamente desde los inicios de su administración.
A pesar de ser un hombre de medios, tampoco lo ayudó a levantar su imagen sus declaraciones a destiempo y sus ideas disparatadas para proyectos en beneficio de los habitantes.
Quienes lo escogieron para dirigir la Alcaldía de Panamá reconocen, abiertamente, que se equivocaron y que no volverán a votar por él.
Pero más allá de la insatisfacción ciudadana, la máxima autoridad del distrito fue electa por votación popular para cumplir su mandato de cinco años. Y así debe ser.
Hace una semana se dio la ruptura entre la alianza oficialista, lo que ha generado una batalla entre la dirigencia de ambos partidos, y la comuna capitalina no escapa a esos ataques.
Por eso, resulta un completo pase de factura, la presentación de un anteproyecto para revocarle la nacionalidad a Vallarino y sacarlo de la Alcaldía, cuando hace dos años fue la misma Asamblea la que aprobó una resolución para restablecerle sus derechos como ciudadano panameño.
El panorama para el alcalde es sombrío, aún más, luego de las declaraciones de un diputado, quien ha manifestado que la Asamblea se dejó llevar por la alianza y ahora hay que rectificar.
Pero, ¿se sometería este personaje a ser medido con la misma vara?
Su historia como diputado que más se ha ausentado en la Asamblea Nacional debería mantenerle callado; sin embargo, la clase política panameña no conoce de cinismo, respeto ni honestidad.
