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Pase de factura

Por: Redacción 30/08/2013

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La hipervolatilidad del mercado a las crisis internacionales del petróleo ha disparado el precio del barril de crudo a $116 el día 28 del mes presente, antes de que empezaran las acciones militares contra Siria. Si se llegara a producir la ofensiva, calculan los expertos, el precio del barril podría subir hasta los $150, ante los posibles problemas del suministro del recurso que tropezarían los tanqueros para salir y entrar a los países del Golfo Pérsico y el Medio Oriente, lo que restringiría el abastecimiento. Bajo esas circunstancias, se provocaría una inflación sin precedentes a nivel mundial, y afectaría a países que no tienen arte ni parte en el conflicto, incluyendo Panamá. El precio de la gasolina de 95 y 91 octanos y el diésel subirían desproporcionadamente, y presionarían simultáneamente la elevación de la inflación. Este es un fenómeno ya experimentado por los países dependientes de la importación de combustible. Debemos prepararnos ante la eventualidad de la repercusión nacional de las oscilaciones negativas del precio del combustible.

Uno de los puntos en que coinciden los economistas es que el precio internacional del petróleo y derivados es su incidencia en la inflación mundial. Por este y otros motivos surgieron alternativas, como el etanol para amortiguar la dependencia petrolera. Por tratarse de un recurso proveniente de la caña de azúcar y el maíz, el etanol aporta contrapesos en materia de precios del combustible.

A la larga, su uso intensifica la producción agrícola con valor agregado del incremento de la mano de obra rural. Brasil, Colombia, Estados Unidos eligieron la alternativa agrícola del etanol, después de sopesar los factores económicos y ecológicos en juego. Fueron decisiones de Estado que cada uno de estos países asumieron seriamente, después de estudios calibrados para establecer si el etanol causa o no problemas mecánicos a los vehículos.

El aspecto de los posibles desperfectos provocados por el etanol a los motores, que temen taxistas, transportistas y usuarios en general, debiera aclararse en Panamá con pruebas de campo que presencien y verifiquen interesados y distribuidores de vehículos. Se comenta que los carros que ruedan en Panamá fueron diseñados para gasolina y no para la combinación del etanol con el combustible acostumbrado. Se asegura que los motores de los carros de Brasil, Estados Unidos y Colombia fueron adaptados para el etanol; sobre este punto hay incertidumbre en Panamá. Hay que desvanecer las dudas técnicas al respecto antes de que el etanol se transforme en tema político. Aquí rápidamente se convierte en bochinche cualquier asunto gubernamental.

Se ha tergiversado, por ejemplo, como controversia política, las medidas legales humanitarias de apoyo a los refugiados y asilados, no obstante, que se hicieron con base en leyes aprobadas en respaldo al Estatuto y Protocolo de Refugiados de la Organización de Naciones Unidas. La ley del cambio migratorio de refugiado a residente legal fue aprobada inicialmente en el año 2008 durante el gobierno de Martín Torrijos. Ahora se ha ratificado y puntualizado los procedimientos de tramitación del cambio migratorio. Es menester, por ello, que el uso del etanol se esclarezca oportunamente antes de aprobar el uso general. Si volaran los politiqueros y los que se oponen por oponerse no se vería el cielo.

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Jueves 13 de agosto de 2026