Paso en falso
Nuevamente dan un paso en falso los sectores que presentan como un hecho de inmediata ejecución la venta de las acciones del Estado en cuatro generadoras eléctricas, tres distribuidoras de energía, una telefónica, una empresa portuaria y otra dedicada al trasiego de petróleo. O no han leído bien los artículos de la Ley 569 o descaradamente los tergiversan para convertirse en otra fracasada plataforma política montada en falacias y mentiras.
La ley dice claramente, sin lugar a dudas, que en la eventualidad de presentarse un desastre natural o una preocupante desaceleración económica, se podrían vender las acciones y reforzar así el Fondo de Ahorro de Panamá. Se trata de reforzar la estabilidad económica a futuro si el proceso de desaceleración global, estudiado por el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional y causante de graves problemas en Europa y Asia, remeciera la economía de Panamá.
Si llegara a presentarse una crisis económica de envergadura, estaremos preparados legalmente para reaccionar con mecanismos adecuados y poder afrontarla. En esas circunstancias, estaremos mejor preparados que Estados Unidos, desprovisto de leyes que pudieran impedir que la crisis hipotecaria y financiera de carácter privado no obligara al Gobierno federal a transferir fondos propios a empresas privadas.
La demagogia y el oportunismo se combinan para pretender pasar por alto la desaceleración económica internacional que involucra al Canal de Panamá, la Zona Libre de Colón y las empresas privadas afectadas por la constante baja del precio del oro y el cobre que extraen de yacimientos panameños. Ansían que la desaceleración tome por sorpresa al Gobierno. Anhelan irresponsablemente que la desaceleración económica cause problemas políticos que influyan en las elecciones de 2014.
Sin embargo, la previsión responsable del Gobierno los sofoca y los lleva a pataleos de ahogados. La creación de vasos comunicantes legislativos entre las opciones que abre la Ley 569 y las modificaciones del Fondo de Ahorro concerta una respuesta coherente ante eventualidades futuras. Por otro lado, la agencia calificadora de riesgo Standard & Poor’s ha reafirmado la deuda de Panamá en BBB, esto es, de perspectiva estable. La prestigiosa agencia expresa: “La perspectiva estable refleja nuestra expectativa de que el Gobierno continúe implementando sus planes de inversión y que las tasas de crecimiento económico se mantengan sin que el peso de la deuda afecte su posición fiscal”.
El presupuesto de 2014 confirma la realidad de los planes de inversión, la estabilidad del crecimiento y el nivel prudente de endeudamiento. En 2006, la deuda neta del país fue del 44% del PIB, en tanto que en 2013 llegará al 28% del PIB. Por lo demás, no hay ninguna señal objetiva que considere la venta de las acciones para financiar el próximo presupuesto. ¿Por qué tanto brinco si el piso está parejo? La indigencia de antítesis constructivas merma la presencia de los sectores de la oposición, que se acelera y desacelera sin consistencia ni coherencia. Mientras los opositores se enredan en su antipatriótico discurso, Panamá avanza con pasos firmes, con leyes realistas y prudentes. Como se dice popularmente, hay más sorprendidos que sorpresas.