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Paternalismo inconveniente


Marisín Villalaz de Arias (opinion@epasa.com) / Médico

Hace unos días leía una noticia sobre lo que adeudan a los cementerios de Arraiján y La Chorrera. Es increíble porque son varios cientos de miles de dólares y la gente no paga, y algunos tienen muchos años que no lo hacen. Ahora necesitan construir otro y no cuentan con el dinero necesario. Esto sucede porque a los panameños se les ha acostumbrado a vivir de la caridad pública y a no cumplir sus obligaciones. Esta mala costumbre viene de la dictadura militar, cuando para contar con el apoyo del pueblo les obsequiaban todo lo que podían a costa del dinero del Estado. Lamentablemente, cuando terminó la dictadura, los gobiernos que vinieron en democracia no supieron eliminar esa costumbre espantosa que se llama paternalismo. Y así hemos continuado con esa mala enseñanza y el pueblo no quiere pagar sus deudas. No pagan el agua, la tasa de aseo, los cementerios y así podríamos enumerar más.

Lo peor es que, un buen día para fin de año les condonan las deudas y los idiotas que pagamos al día, no salimos beneficiados y se premia a aquellos que cometen error y delito. ¿Por qué sí pagan las cuentas de empresas privadas? Porque saben que les cortan la luz y el teléfono, cableonda y demás. Es una lástima que nos hayamos malacostumbrado a esto, porque dice muy mal del panameño y sus responsabilidades económicas. No debemos obsequiarlo todo porque, encima, ni lo reconocen ni lo agradecen, porque han llegado a pensar que es obligación del Gobierno darles lo que necesitan.

Ojalá no solo fuera a los ricos que se les hace cumplir sus obligaciones y que termináramos con esa mala costumbre de regalar a manos llenas. Lo que todos los gobiernos debieron hacer fue dar más educación y salud para evitar que cualquiera que desee hacer una huelga, una marcha o una protesta, continúe cobrando su salario por un tiempo no trabajado. Debemos respetar las leyes, pero poner orden de una vez por todas para engrandecer este país. Lo peor es que, cuando existe una necesidad, todos se sienten con derecho a exigir que el Gobierno les solucione sus problemas. Vamos a crear empleos y enseñar a los panameños a trabajar y no vivir de la caridad. Vayamos a aquella gente de extrema pobreza y ayudémoslos a trabajar y ganar dignamente un salario que cubra sus necesidades. Capacitemos a esa gente para que ocupe los puestos de trabajo y no los cubran los extranjeros que vienen preparados para ello.

Cuando logremos plantear estas necesidades y solucionarlas, dejará de ser utopía para hacerse realidad y verán cómo Panamá será más grande todavía de lo que es ahora, porque el auge económico alcanzará a más panameños.

Médico