Patria en la que todos/as quepan
No es fácil caber en nuestro país, pues las oportunidades, los recursos y la justicia no llegan a todos todas de la misma manera. Según el primer informe regional del PNUD sobre Desarrollo Humano, de los 15 países del mundo con mayores niveles de desigualdad, 10 se encuentran en América Latina y entre ellos está Panamá, compartiendo “honores” con Bolivia, Haití (casos más graves), Ecuador, Brasil, Colombia, Paraguay, Honduras, Chile y Guatemala. La desigualdad en el ingreso es 65 % más elevada que en los países desarrollados y 18 % mayor que en África subsahariana. Es más patente la incidencia de la desigualdad en los sectores más vulnerables como las mujeres que reciben un sueldo inferior al de los hombres por el mismo trabajo, con mayor presencia en la economía informal y doble carga laboral; y los pueblos indígenas y afrodescendientes, que representan 33 por ciento de la población total, es decir, 120 millones de personas donde muchos sobreviven con un dólar al día.
El estudio asegura la desigualdad que las políticas públicas se han enfocado en aspectos específicos del combate a la pobreza, sin considerar su relación sistémica con la desigualdad. Así, apunta a que detrás de la reproducción de situaciones de desigualdad se encuentran factores como el nivel de ingresos o el nivel educativo, pero también se encuentra el hecho que la persistencia de la desigualdad también responde a “elementos estructurales del sistema político y del Estado, en especial a las modalidades de representación política. Los mecanismos de toma de decisiones y las formas en que se agregan los intereses de los distintos grupos pueden resultar en la persistencia de la desigualdad o, al menos, dificultar su reducción".
Esta situación la visualiza el claro pronunciamiento del Encuentro Nacional de Pastoral Indígena (Tolé, 25 al 29 de Octubre de 2010): “Queremos manifestar nuestra preocupación por las graves amenazas que atentan contra la vida de nuestras comunidades, ya que como Iglesia estamos insertos en los sectores geográficos en los que se centra la mirada de diversos proyectos mineros, hidroeléctricos, turísticos, etc. Nos afecta además la promulgación de leyes inconsultas que no benefician en nada a los pobres y a los pueblos de distintas culturas. El conflicto de Changuinola marcó, lamentablemente, un precedente de lo que puede suceder si se sigue legislando en contra de la población. Exigimos nuestro derecho a la tierra y el respeto a la misma; reclamamos que las comunidades que han quedado fuera de las comarcas sean incluidas y protegidas bajo este régimen. Por otra parte, nuestros hermanos y hermanas que han migrado a la ciudad siguen reclamando el derecho a vivir con su propia identidad y cultura.
Nos preocupa y nos duele el racismo, a veces solapado, a veces explícito, que va creciendo contra nosotros en el conjunto social y en las mismas autoridades del gobierno, por el mero hecho de defender nuestros derechos, nuestra tierra, nuestras propias raíces culturales. Los pueblos originarios de Abia Yala ofrecemos al resto de la sociedad un estilo de vida fraterno, comunitario, respetuoso del equilibrio de la tierra y de todo ser humano. No queremos estar al margen de la sociedad y de la nación panameña, ni ser enemigos; somos hermanos, hijos e hijas del mismo Padre.” Se hace Patria construyendo una sociedad sin centralismos, ni autoritarismos, ni exclusiones, ni mercantilismos; donde participativamente podamos construir la partitura de un nuevo y mejor país. (raulleisr@hotmail.com)
