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Patricio Aylwin Azócar

Por: Redacción 21/04/2016

Quizás, ya sea porque es muy joven, o porque su desconexión con la realidad internacional se lo impide, o sencillamente no lo recuerda, le voy a compartir rápidamente quién fue Patricio Aylwin. Expresidente chileno, lideró la transición de la dictadura de Augusto Pinochet hacia la democracia que ese país, aquejado por una cruel y sanguinaria dictadura, necesitaba dejar atrás para lograr los avances que hoy conocemos. Como estadista y político internacional, fue parte de una generación que cambió el mundo y participó, desde la solidaridad y el ejemplo, del proceso de cambio de una América Latina plagada de dictaduras militares y civiles, a la actual situación democrática que hoy disfrutamos, desde la Democracia Cristiana internacional.

A la altura de Raúl Alfonsín, en Argentina, y Adolfo Suárez, en España, Don Patricio fue el gran constructor de las bases del Chile moderno. Durante su gobierno, con las imperfecciones propias de cualquier político de carne y hueso, en solo 4 años su país redujo a la mitad la inflación, disparó el PIB cada año situándolo en una constante de 7% de crecimiento, bajó el desempleo un 25% y lo más importante, sentó las bases de la cultura por la transparencia para acabar la corrupción.

A diferencia de otros, supo mantener unida su coalición de partidos que, durante 20 años, logró un proyecto político de desarrollo coherente y sin sobresaltos, obteniendo la confianza de los mercados y el ya mencionado liderazgo en el desarrollo y crecimiento económico.

Pero hay otro Patricio Aylwin. El que yo conocí. Primero, gracias al Dr. Ricardo Arias Calderón. Al finalizar su gobierno, la Democracia Cristiana panameña, partido en el cual milité por 20 años, se encontraba en un estado de por los resultados electorales de 1994. Muchos de sus dirigentes, incluyendo jóvenes de entonces y algunos funcionarios de hoy, se borraron del activismo y dejaron abandonado.

Es ahí cuando el Dr. Arias inicia, con la ayuda de grandes democristianos de otras latitudes, la labor de rescate. Entonces, nos visita don Patricio. Recuerdo que iba en el vehículo que trasladaba ambos políticos cuando el chileno se voltea y me pregunta por el producto interno bruto de Panamá. Con 25 años, no tenía ni idea de la respuesta. Don Patricio, muy elegante y generoso, me dijo "si vas a estar en esto en serio, debes saber estas cosas". Nunca lo he olvidado.

Luego, años después, tuve la oportunidad de recibir sus clases y enseñanzas, en sendos cursos sobre ética política y otros temas en Chile. Su capacidad de inspirar, de aconsejar y ser ejemplo de lo que predicaba, hacía que cada una de sus palabras fuera atesorada por aquellos jóvenes estudiantes de esa época. Hoy, muchos de esos estudiantes de diversos países, han pasado o ejercen puestos de Gobierno como asesores, ministros, alcaldes, intendentes, diputados, senadores, etc.

Don Patricio fallece en la misma casa que tenía antes de ser presidente, la que siempre habitó. Ahí, en una residencia de clase media como la de cualquier profesional, recibió a los líderes más importantes del mundo, todo un ejemplo de ética política práctica.

Es un ejemplo para los políticos actuales y futuros del mundo. Me quedó su enseñanza y la humilde dedicatoria a mi ejemplar de su libro "El reencuentro de los demócratas", firmada por "un camarada chileno".

Ingeniero. Estratega-Consultor Político.
 

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