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Patriotas guarareños olvidados


Al iniciarse la Guerra de los Mil Días en Panamá el 31 de marzo de 1900 con el desembarco en Punta Burica (Chiriquí) de 110 hombres armados provenientes de Nicaragua, bajo el mando del Dr. Belisario Porras, Eusebio A. Morales, Carlos A. Mendoza y del General Emiliano J. Herrera, Porras y el General Herrera se dividieron la tarea de reclutar soldados. Herrera en Chiriquí, Veraguas hasta llegar a Aguadulce, y Porras en Azuero, conformando el batallón “Libres de Azuero”. En Guararé se enrolaron mi abuelo Luis Durán Saavedra y Juan Nepomuceno “Pomu” Jiménez. Contaba mi abuelo (1972 - 1965) que ante la avanzada liberal, los soldados colombianos huían despavoridos.

El 12 de mayo de 1900 cayó Aguadulce. Después caería Penonomé en manos liberales. “Papa Luis”, como le decíamos a mi abuelo, llegó a ser “Capitán” del batallón “Libres de Azuero”. Él nos contó cómo conoció a Victoriano Lorenzo cuando llegaba a los campamentos liberales. Su sable le arrastraba al suelo, pues era pequeño de estatura, pero un gigante en astucias como guerrillero. Victoriano llegó a ostentar el rango de “General” del Ejército Liberal. Tenía su propio campamento en “La Negrita”. Allí murió, mientras patrullaba sus alrededores, el patriota guarareño “Pomu” Jiménez.

También contaba las peripecias pasadas al avanzar hacia la ciudad capital y el fracaso en el Puente de Calidonia a causa de un cambio de estrategia por parte del General Herrera. Tras ese fracaso, Porras y su estado mayor decidieron optar por la capitulación. Pero se desató una tremenda persecución contra los liberales y Porras abandonó el Istmo por la frontera con Costa Rica, ordenando que se escondiera la mayor cantidad de armas posible; unos se embarcaron hacia Colombia, otros se enguerrillaron por los lados de Chepo; los azuerenses junto a la gente de Victoriano hicieron lo mismo en las provincias centrales librando batallas en Coclé, Herrera y Los Santos, no ya contra los conservadores colombianos, sino contra la naciente burguesía liberal-conservadora panameña. La traición y el fusilamiento de Victoriano pusieron punto final a los sueños de justicia social.

Mi abuelo, quien fue también alcalde de Guararé en los años ‘20 del siglo pasado, decía que la tal “independencia” había sido “un comodín de los políticos”. Y cuando en una ocasión llamaron a los “Soldados de la Independencia”, para otorgarles unos cheques como tales, mi abuelo no aceptó el ofrecimiento diciendo que “a la Patria no se le ponen condiciones” y que él había peleado por ideales y no por dinero. A pesar de sus sacrificios desinteresados, en Guararé no hay nada que perpetúe las memorias de estos dos patriotas: Luis Durán Saavedra y Juan Nepomuceno Jiménez.