Pausa conveniente y positiva
Es saludable que a las reformas electorales y a la “segunda vuelta”, se les haya dado un respiro. Nunca estuvieron justificados los sofocos del triunvirato electoral por empujarlas. Y tampoco estuvo claro porqué el presidente les hizo eco y convocó a sesiones extraordinarias para aprobarlas, “con urgencia notoria”, cuando faltan tres años para las elecciones.
Pero después de los pugilatos que “alegraron las sesiones de la augusta cámara”, es irresistible la tentación de “interpretar” el último sainete parlamentario. Ahora parece que nunca se pretendió aprobar las 97 reformas fabricadas por los “ayatolas electorales”. Hubiera sido imposible, sin extender las sesiones extraordinarias y la extensión era innecesaria, después de las ratificaciones del nuevo magistrado y del jefe del IDAAN.
La segunda explicación, que reconozco es especulativa pues presume la existencia de un alto grado de truculencia política, es que, del lado de CD, se decidió, “asúmase que su bancada, actuando de manera autónoma”, aprovechar la oportunidad para “redefinir” las relaciones de poder, a nivel del Legislativo, entre los socios de la Alianza del Cambio. En el nuevo escenario, salvo que “los panameñistas” concedan en la segunda vuelta y, eventualmente, en otros asuntos, como podrían ser “la reelección presidencial inmediata o la reducción de la veda a 5 años o las interprimarias, las presiones aumentarán y hasta podrían verse alejados del poder.
Desde hace 20 años, he abogado por la introducción de la segunda vuelta en nuestro sistema electoral, a todos los niveles, pero especialmente en el presidencial. Sus beneficios son innegables: garantiza gobiernos representativos, permite que nuevos actores entren a la arena política y contribuiría a desterrar los repartos anticipados del poder mediante las funestas alianzas preelectorales. Y si se quiere un argumento adicional, pregúntense: ¿por qué que sus opositores más radicales son los partidos que se asustan ante la posibilidad de que se conozca su “real fuerza electoral” o se ven amenazados por el fantasma de la extinción?
A pesar de sus ventajas, la segunda vuelta no ha calado en la ciudadanía, debido a que sus naturales opositores encontraron eco en sectores desprevenidos que se desviaron a consideraciones alejadas de sus méritos intrínsecos; y porque fue enrarecida por la lucha soterrada, primero, y abierta después, por espacios políticos entre los “aliados del cambio”.
El compás abierto, hasta cuando vuelva a reunirse la Asamblea, es positivo; habrá un poco más de tiempo para despejar fantasmas inventados y aclarar las dudas razonables. ¡Y ganará el país!
Abogado, político independiente.
