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Paz colombiana

Por: Redacción 28/09/2016

La lucha armada más veterana en el continente nuestro ha firmado la paz, después de más medio siglo en el intento. Se espera la confirmación popular mediante un plebiscito popular el próximo 2 de octubre.
El cambio fundamental en el campo político es el acogimiento de las Farc a su legalización como ente político y su participación parlamentaria en las próximas elecciones generales de Colombia. Para cuyo propósito se acaba de celebrar la última conferencia de todos los mandos de las  fuerzas rebeldes, presidida por su actual jefe supremo “Timochenko Jiménez”. Después de un largo periodo de negociaciones se está logrando la transformación con amplias garantías para las partes, iniciándose por el desarme militar de las columnas guerrilleras.
Este proceso de pacificación, con numerosas interrupciones se inició desde su primer jefe y fundador, apodado “Tiro Fijo”, y el balance ha sido al menos de 260 mil muertos, 45 mil desaparecidos y 6.8 millones de desplazados, según cálculos realistas.
Las funestas consecuencias del conflicto ha dejado numerosos resentimientos, pérdidas y dolores, dudas sobre la solución definitiva de la  paz, cuyos resultados estarían por verse a lo largo de los años.
Sin embargo, todo apunta al triunfo del SÍ, tan ansiado y necesario para el pueblo colombiano.
Aunque esta pacificación no es total en el escenario del país, resulta fundamental para alcanzar la tranquilidad y el éxito definitivo de este propósito. Todavía queda mucho camino por andar.
El Ejército de Liberación Nacional (ELN), la otra organización armada combatiente no ha arriado las banderas; además el sector más agresivo señalado, los paramilitares, continúan virtualmente.
La paz negociada y aprobada no es aceptada por otros sectores, que inician su campaña por el NO en la consulta nacional. El Consejo de Estado provocó la salida del procurador de Colombia, personaje ultraderechista en el conflicto, al igual que el expresidente Uribe.
Al final algunos sectores y personajes, en sus respectivos ambientes, alimentados por las consecuencias negativas del conflicto armado continuarán haciendo oposición a los acuerdos entre el Gobierno y las Farc.
La paz colombiana es sumamente representativa en el contexto político de América Latina, donde las diferentes fuerzas sociales y políticas miden distancias, no solamente en los aspectos ideológicos, de tradiciones históricas y de liderazgo, sino también en la profundización de las gestiones de gobierno y el bienestar de sus respectivos pueblos, sumidos todavía en la pobreza, la desnutrición y enfermedades, ignorancia e injerencia, en casi todas las latitudes.
Periodista

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