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Pegados al teléfono

Por: Redacción 03/08/2015

Los avances digitales nos permiten la consulta instantánea de diccionarios y textos de cualquier materia, uso de cámaras panorámicas de alta precisión, realización de paseos virtuales por los grandes museos del mundo, conexiones con todos los continentes para admirar sus maravillas, interrelación con familiares, amigos, compañeros aunque estén muy lejos de nosotros, aplicaciones para realizar compras y gestiones, programar viajes, conseguir entradas para cualquier espectáculo: ponen el mundo a nuestro alcance a golpe de clic.

"La revolución digital", en palabras de la periodista Tamara Montero, "es hoy tan profunda como lo fue en su día la invención de la rueda o de la imprenta; la tecnología informática ha cambiado de forma tan radical la organización social y económica de la sociedad, los gustos y costumbres de la gente, que podríamos decir que ha cambiado hasta nuestros cerebros".

Según un estudio del Instituto de Investigación Social y de Mercado, la relación de los jóvenes con la tecnología informática es abrumadora. En el estudio, realizado con jóvenes de 15 a 35 años, el teléfono es el protagonista.

"Nunca antes", escribe Srivastava, "de entre los aparatos tecnológicos, ninguno se había convertido en un utensilio tan importante en la vida diaria, tan determinante en la forma de ser y actuar de las personas, como el móvil".

La doctora López Torrecillas afirma que "la patología del teléfono móvil puede convertirse en una enfermedad con trastornos psico-fisiológicos graves como alcohol o drogas: depresión, ansiedad, zumbidos en los oídos, pérdidas de audición, problemas digestivos. Además, los jóvenes-adolescentes pueden tener acceso a contenidos inadecuados para su edad.

"No podría vivir sin él", me dice sin el más mínimo titubeo de duda un joven. "Cuando no lo tengo, no sé qué hacer. Con él me despierto y con él me acuesto. Hablo por el móvil mejor que cara a cara. A veces estoy con mi amigo y no le digo algo a propósito para llamarlo por el móvil para decírselo".

Nos urge a padres, educadores, sociedad entera, transmitir a nuestros jóvenes una amplia y armónica educación para el correcto uso de las modernas tecnologías. Habrá que racionalizar su empleo, legislar y prohibir su uso inadecuado en los lugares públicos, enseñar a nuestros chicos y chicas cuál es su verdadera finalidad: posibilitarles una sincera y rápida comunicación; facilitarles datos, informes, noticias; crearles espacios de pasatiempos, juegos, música?, hacerles ver, en definitiva, que estos novísimos instrumentos serán positivos si les ayudan a forjarse como personas bien informadas, equilibradas, completas, que es lo que toda educación integral pretende.

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