default

¡Pelea de perros!


REDACCION / PANAMA AMERICA

Las redes sociales han pasado a convertirse en el foro público en el que las personalidades políticas resuelven sus diferencias en 140 caracteres.

Los límites no existen en Twitter, y las acusaciones sin pruebas van y vienen. Todos tienen algo que decir u opinar a favor o en contra de los protagonistas.

Quizás muchas de las cosas que se escriben en las redes sociales ejercen un poder impresionante sobre la opinión pública. Es más, pareciera que muchos políticos, activistas sociales, ambientalistas y aspirantes a cualquier cosa prefieren expresarse a través de las redes sociales antes que salir a los medios convencionales a exponer sus pensamientos.

Las controversias que se generan son cada vez más intensas, y en muchas ocasiones juegan al margen de la legalidad.

Mensajes con doble sentido, otros mal escritos y algunos provocadores solo desatan el morbo en estas redes sociales y aportan, en ocasiones, muy poco a la solución de los problemas.

Algunos comunicadores sociales abandonaron su misión de informar y analizar para dedicarse a opinar. Su credibilidad se deteriora cada vez más cuando asumen posturas a favor de grupos políticos y pierden el objetivo principal de informar.

Las campañas sucias también se trasladan a las redes sociales. Los políticos se ofenden y después les piden a los electores que los apoyen.

El descaro es cada vez más grande y no miden las consecuencias de sus acciones. Cada mensaje incendiario o comentario fuera de lugar lo que hace es alimentar negativamente el clima de intranquilidad en que vive el país. Es un asunto cultural que debe ir mejorando para realmente aprovechar las oportunidades que ofrecen las redes sociales.