Peligro en la crisis
El mandatario de la República y su vicepresidente han pasado del amor al odio tras el rompimiento de la alianza oficialista, con acusaciones y reproches públicos, que antes se “solucionaban” en sus despachos refrigerados, lo que mantiene el país en cierto desasosiego.
También contribuye a este estado de intranquilidad la Asamblea Nacional de Diputados, foco del poco debate para aprobar a tambor batiente unas reformas electorales, que contienen el polémico proyecto de la segunda vuelta electoral, a falta de tres años para las elecciones generales.
Mientras esos hechos ocurren, un nuevo brote de la bacteria Klebsiella pneumoniae carbapenemasa (KPC) fue detectado en pacientes recluidos en el área crítica del Servicio de Urgencias del Complejo de la Caja de Seguro Social.
Además, una persona, de los tres casos reportados, falleció en el Hospital Regional Rafael Hernández en la provincia de Chiriquí, luego que las autoridades de Salud descubrieran la bacteria multirresistente, llamada Acinetobacter.
La política tiene su momento y ese no ha llegado. Los panameños se merecen que sus gobernantes, lejos de concentrarse en disputas estériles, redoblen esfuerzos porque la salud de la población está en peligro.
Ese es uno de los problemas más importantes que requieren acción cuanto antes.
Las dos bacterias detectadas han dejado como saldo 55 muertes y, si bien están presentes en todos los centros médicos, lo importante es que se tomen las acciones necesarias para controlarlas.
Tras 26 meses en el poder, quienes controlan las riendas de esta administración deben entender que la política no es más importante que la salud. Un panameño muerto no vota.
