Peligro latente
Los desastres naturales no avisan, pero se pueden evitar.
Por todos es sabido que la ciudad de Panamá, el distrito de San Miguelito y sus áreas aledañas siguen creciendo vertiginosamente sin una planificación urbana ordenada, con un obsoleto alcantarillado pluvial y perdiendo las riberas de sus pocos ríos.
La combinación de los tres factores hacen de estas áreas una bomba de tiempo y aumentan los riesgos para que se registren inundaciones que podrían poner en peligro la vida y bienes de miles de panameños.
Hace escasos cinco meses, cientos de personas en la comunidad de Los Llanos de Chepo vieron como se perdió el esfuerzo de muchos años.
Sus casas, enseres, autos, escuelas, iglesias y su producción agrícola de subsitencia quedaron bajo las aguas por los fuertes aguaceros que cayeron.
Los llamados de alerta de los grupos ambientalistas y de los expertos en planificación urbana no puede seguir cayendo en sacos rotos.
Ya es hora de que las autoridades vean el tema con la seriedad que amerita, pues no se trata de hacer colectas tras los efectos de los desastres para quedar bien con los damnificados.
Por eso resulta positivo que 400 funcionarios del Sistema Nacional de Protección Civil y otros mil 500 voluntarios se entrenen en labores de rescate y atención inmediata a las víctimas.
La prevención es la clave y hacia allá deberían ir dirigidos todos los esfuerzos de capacitación y recursos que se supone brinda el Gobierno.
A pesar de las acciones que se ponen en marcha, el peligro sigue latente, pues informes del Centro Hidrometeorológico de la Empresa de Transmisión Eléctrica revelan que hay que prestar especial atención a la presencia del fenómeno de La Niña, pues existen probabilidades de que se manifieste en los primeros 15 días de este mes, aumentando los niveles de lluvia en la ciudad capital.
Las campanas de precaución se han disparado y repican con fuerza en todo el país.
Que los eventos no nos tomen desprevenidos. ¡Evitémoslos!
