Peligros del estrés laboral
Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), esta es una "enfermedad peligrosa para las economías industrializadas y en vías de cualquier trabajo en desarrollo, que perjudica la producción al afectar la salud física y mental de los trabajadores". El exceso de trabajo, las reuniones, las obligaciones diarias, las responsabilidades, un nuevo proyecto entre otras, son situaciones cotidianas en la vida moderna. Sin embargo, ante este escenario existen personas que sucumben y caen en cuadros de estrés.
La tensión dentro del trabajo puede darse tanto por factores externos como internos, los primeros tienen que ver con agentes como ruidos molestos, exceso en las cargas de trabajo, el frío, la poca luminosidad, espacios demasiado pequeños, entre otros. Los internos, tienen que ver con aspectos que determinan a una persona, por ejemplo la poca tolerancia a la frustración excesiva, la autoexigencia, la dificultad de organizarse ante las situaciones que se presenten en ese tiempo de trabajo; como lo es atendiendo enfermos en una Unidad de Cuidados Intensivos.
Esta enfermedad es bastante común, lo que no quiere decir que sea una patología simple, todo lo contrario, es bastante compleja y lo es más aún para aquellas personalidades que tienen mayor riesgo de caer en un cuadro de estrés, que muchas veces olvidan que deben trabajar para vivir y no vivir para trabajar. Esta actitud afecta el rendimiento personal y por ende, al de la organización, pero también se extrapola a lo personal y familiar. Es vital manejar y controlar a tiempo los primeros síntomas de esta patología, como la irritabilidad, ansiedad, insomnio, dolores de cabeza, entre otros.
Síntomas, efectos y consecuencias del estrés laboral: La más frecuente es la ansiedad. Además puede producir enfado o ira, irritabilidad, tristeza, depresión, y otras reacciones emocionales que también podemos reconocer. Podemos identificar otros síntomas como el agotamiento físico, la falta de rendimiento, entre otros.
Tipos de estrés laboral: El episódico que ocurre momentáneamente. Es un estrés que no se posterga mucho y luego que se enfrenta o se resuelve, desaparecen los síntomas, como cuando un trabajador es despedido.
El crónico: cuando la persona está en un ambiente laboral inadecuado, sobrecarga del trabajo y responsabilidades y decisiones muy importantes. Es importante que aprendas a manejar tu horario y dividir las obligaciones del día. Tómate unos minutos de descanso para respirar y mover brazos y piernas.