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Peligrosa crisis


La vida de cientos de pacientes en el interior del país está en peligro, ya que se han disparado las alarmas por la crisis que existe por la escasez de sangre y de donantes en los principales centros médicos de las provincias.

Este problema, que también enfrentan los diferentes hospitales de la ciudad capital, ha provocado que en los últimos días las cirugías programadas y los tratamientos a los pacientes se someterían los pacientes con cáncer fueran suspendidas por las autoridades de Salud y de la Caja de Seguro Social.

En el Hospital Manuel Amador Guerrero de la provincia de Colón; el Hospital Rafael Hernández, en Chiriquí y el Hospital Luis “Chicho” Fábrega, en Santiago de Veraguas, la realidad es la misma.

La demanda de transfusiones sanguíneas es mayor que la cantidad de personas que se acercan a donar.

De presentarse casos de urgencia o ante un desastre natural en estas áreas del país, las condiciones no están dadas para enfrentarlos como el protocolo lo amerita.

Urge que las autoridades promuevan una campaña para incentivar la donación voluntaria de sangre, pues en muchas ocasiones los donantes solo lo hacen por recibir algo de dinero, olvidándose de que pueden salvar una o varias vidas con su aporte.

Este hecho oscurece el panorama para los familiares de los pacientes con escasos recursos económicos e el interior, que ven cómo se alejan las esperanzas de vida de sus seres queridos al no poder conseguir la cantidad de sangre necesaria.

La crisis es tan seria que en algunos centros médicos se les advierte a los pacientes que solo serán sometidos a sus cirugías si contribuyen con la sangre que necesitarán, ya que en los bancos e los centros médicos, el desabastecimiento es espeluznante.

Es hora que la mezquindad quede de lado y se apele al sentimiento de vida.

Las personas no saben cuándo ellas o alguno de sus familiares pueden necesitar el mismo apoyo. Sólo recuerden el lema que dice que “Alguien vive cuando alguien da”.