default

Peligrosas tarjetas


REDACCION / PANAMA AMERICA

Cuando Alvin Toffler pronosticó en “La tercera ola” que las tarjetas de crédito iban a reemplazar al dinero constante y sonante como medio directo de pago, algunos pensaron que se trataba de una exageración del futurólogo. Sin embargo, con el transcurso del tiempo la realidad financiera le está dando la razón. En Panamá, al mes de febrero circulaban más de 600 mil tarjetas de crédito, débito y otras de uso diverso en el mercado de consumo, acentuando cada vez más la tendencia a niveles de endeudamiento creciente de la clase media.

El desbalance entre ingresos y deudas es un quebradero de cabeza agudizado por las elevadas tasas de interés, constituyéndose en un círculo vicioso, al contraerse nuevas deudas para pagar las pendientes. El incremento de tarjetas se moviliza por varios factores: reemplaza la tendencia de llevar cash en la cartera, en circunstancias críticas de inseguridad delictiva; tiene programas de estímulo, porque sirve a la acumulación de millas en pasajes aéreos, en descuentos y premios por compras con tarjeta; elevación del estatus del tarjetahabiente.

Tales promociones, sutilmente atizadas, disimulan la realidad de las tasas de intereses onerosos, que van del 7% al 24%, dependiendo de la clase de tarjetas y de las dimensiones del consumismo de las personas. Por otro lado, también hay que considerar que en esta corriente, el sistema de tarjetas de prepago de pasajes de autobuses y de peajes en los corredores incide en la tarjetización como un sistema alternativo que, aunque propiamente no acumula crédito, sí extiende el espectro del uso de las láminas de plástico con banda magnética y microchips para almacenar saldos de recarga.

Aún es temprano para calcular el monto del dinero que mueven las tarjetas de prepago de pasajes y peajes para medir su impacto en la economía. Por lo pronto, es evidente que los usuarios contribuyen al financiamiento adelantado de la empresa Mi Bus, sin que los aportes redunden positivamente en las mejoras de un servicio más bien desacreditado por quejas y protestas cotidianas, ante la insuficiencia del número de buses.

Asimismo, está en marcha la propuesta de las empresas distribuidoras de energía eléctrica de pagar por adelantado el consumo mensual. En la misma dirección podríamos pagar por adelantado el agua, aseo público y otros servicios públicos a través de la banca en línea. La modernización electrónica de pagos de impuestos, servicios, compras, nos está instalando en una nueva era que reduce costos, elimina incomodidades de largas filas y concurrencia a sitios apartados de la ciudad.

Pero hay que encontrar el punto medio de la eficiencia tecnológica y los derechos humanos. Las tarjetas de crédito pueden abrir el acceso a nuevas fuentes de crédito, pero también el acceso sin límite y regulación puede llevar a la ruina por el peso de las deudas. Dependiendo de cómo se emplee, el dinero plástico no va a eliminar billetes o monedas. Como los cheques, son un símbolo de capacidad económica, que se esfuma si no tiene el respaldo de una cuenta corriente o un depósito a plazo fijo nutrido de billetes. Con mesura y responsabilidad, disfrutaremos las ventajas de la modernización de los sistemas de pago, sin caer en el consumismo desenfrenado que distorsiona los valores.

Edición Impresa

Viernes 14 de agosto de 2026