Peligroso deseo
El magistrado presidente del Tribunal Electoral, Gerardo Solís, decidió ser sincero y admitir que si existe la oportunidad, le gustaría seguir en su cargo por varios años más. El deseo de Solís ha encontrado apoyo en políticos opositores que están deseosos de generar un clima de inestabilidad electoral en el país.
Las posiciones que ha adoptado Solís han sido duramente criticadas por sectores oficialistas, tomando en consideración que como magistrado ha emitido comentarios en contra del gobierno y se ha reunido en diferentes ocasiones con grupos opositores.
Los magistrados de la Corte Suprema de Justicia tienen la responsabilidad de seleccionar al nuevo magistrado que reemplazará a Solís, cuyo periodo finaliza en noviembre.
Aunque en varias ocasiones dijo que no buscaba una reelección, ahora cambió de opinión y argumenta que si los magistrados de la Corte lo reeligen, aceptaría esa decisión.
Curiosamente, en los últimos meses sus posturas han sido cada vez más controversiales, lo que ha puesto en entredicho la credibilidad e imparcialidad del Tribunal Electoral.
El Tribunal Electoral requiere recobrar la confianza de los ciudadanos. Hasta el momento solo ha percibido a magistrados que utilizan sus cargos para beneficiar a sus familias y para defender sus criterios personales.
Ningún funcionario que sea responsable de garantizar la transparencia de las elecciones generales puede hablar de “fraude electoral” y despertar dudas sobre los partidos políticos.
Los magistrados de la Corte seguro no se equivocarán y elegirán a una persona que pueda levantar la decaída imagen del Tribunal Electoral.
Por el bien del país y la democracia, es necesario hacer cambios.