¿Perdemos el foco por falta de concentración?
Le ha pasado que en ocasiones tiene días más brillantes que otros, donde produce quizá el doble de lo que produce habitualmente. Si es así, lo invito a analizar las siguientes posibilidades; 1.- Tenía usted trabajo atrasado y finalmente se dignó a terminarlo. 2.- Se concentró lo suficiente para no ser distraído por cosas triviales.
Si la respuesta es la número dos, lo felicito y le doy la bienvenida al equipo de personas altamente productivas, que priorizan sus necesidades basadas en la importancia que cada una tiene, la cual -debido a la gama de alternativas que en ocasiones ofrecen las herramientas tecnológicas- se ve mermada por la distracción que estas pueden ocasionar.
¿Cuántas veces iniciamos proyectos o actividades que no somos capaces de terminar por una falta de concentración? Me llama la atención ver a líderes de organizaciones que conocen perfectamente sus prioridades pero no se enfocan por la falta de concentración, lo cual los lleva a retrasar la entrega del mismo, ocasionando fallas y productos incompletos o con un número importante de errores que pudieron haberse evitado con una debida concentración.
La modernidad y tecnología poco a poco nos va “despersonalizando”, nos volvemos más mecánicos y más fríos, los emails se han convertido en herramienta de disertación o polémica, basta leer algunas líneas donde el principal objetivo es buscar al culpable y no concentrarse en la solución del problema.
Si enfocamos nuestro potencial en la anticipación en vez de la resolución de problemas, viviremos más tranquilos, si al contrario vivimos en una continua resolución de problemas, acabaremos por agotarnos y renunciar a la actividad que venimos desarrollando, obviamente anticiparnos implica concentrarnos nuevamente en las posibles implicaciones que conlleva cada proyecto o ejercicio que queramos llevar a cabo, más aún, le sugiero invitar a las personas más allegadas a su ámbito profesional para que en conjunto puedan crear estrategias que anticipen y permitan mantener un ambiente de crecimiento en su organización en vez de una carrera contra sí mismo.
Piense por un momento cuál es su nivel de concentración y vea si se distrae fácilmente en cosas menores o sin mucha importancia, quizá sea una de las razones que explica el que no pueda completar sus proyectos o que le tome más tiempo entender el contenido, elaboración o ejecución.
Si eres una persona que se puede concentrar fácilmente, entonces enfoca tu tiempo en invertirlo en aquellas cosas que haces bien en vez de las que haces mal. Peter Drucker señala: “el gran misterio no es que la gente haga las cosas mal, sino que ocasionalmente haga unas pocas cosas bien”, indicando que la única cosa que es universal es la incompetencia.
Algunos expertos sugieren concentrarse un 70% en su lado fuerte, esto generado por los líderes efectivos quienes alcanzan su potencial gracias a estar concentrados en los que hacen bien que en lo que hacen mal, de esta forma será difícil distraerse con chismes y situaciones “de pasillo” que cada día cobran más fuerza en las empresas.
Buscar nuevas alternativas en pro de un crecimiento le deberá ocupar aproximadamente un 25% de su tiempo, si se estanca, tarde o temprano estará obsoleto, si al contrario invierte tiempo en investigar nuevas áreas, procesos, ideas y sobre todo conocer cosas que le permitan fortalecer sus áreas de especialidad, le será más fácil crecer, haga un alto en este momento, estamos a solo 2 meses de terminar el año, piense con honestidad del 1 al 5 cuánto tiempo ha invertido en conocer nuevas herramientas o simplemente cuánto ha crecido su conocimiento de la empresa donde trabaja de enero a la fecha, si su respuesta es cero o uno, no espere nuevos beneficios; si es 2 o 3 no se limite a esfuerzos aislados, quizá pueda aspirar a un cambio dentro de la estructura de la empresa o una recompensa económica, si su respuesta es 4, seguramente ya ha tenido y tendrá aún más recompensas que seguramente lo escalarán hasta el nivel 5 confirmando que la concentración y el tiempo efectivo es una gran arma de crecimiento profesional.
El 5% restante se recomienda concentrarse en sus áreas débiles, la clave es poder minimizarlas tanto como sea posible, según dice Maxwell, quien pone también como ejemplo que los líderes lo resuelven delegando estas actividades a personas con fortalezas en las debilidades que ellos como líderes saben que tienen.
Esto no se desliga de nuestra vida personal, si aplicamos los mismos principios a nuestro día familiar tendremos importantes rendimientos en la comunicación efectiva, la armonía en familia y seremos el mejor ejemplo para nuestros hijos, quienes buscan siempre la primera respuesta en casa.
Piense en qué tan concentrado está en casa, qué peso tienen las cosas positivas y las no positivas que suceden día con día, invierta tiempo en nuevas actividades y cambios que permitan un interés legítimo de todos los que ahí viven, conéctelos más sin tecnología y sea el primero en fortalecer el lado positivo de cada uno de sus seres queridos, al final del día todo es cuestión de concentración.