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Perdonar, pero no olvidar

Por: Redacción 03/07/2015

Desde el 11 de octubre de 1968 hasta el 20 de diciembre de 1989 se dieron hechos que trastocaron la dignidad del país, no solo con la presencia estadounidense en aquel momento de la historia. Pero bien es cierto que no podemos engañar la historia, hubo represión y persecución pagada con las vidas de muchos panameños. Las órdenes emanaban del Estado Mayor, conocido como G-5, cuyo jefe de mando desde 1981 era el comandante Manuel Antonio Noriega.

Hoy vemos en televisión que quienes están cometiendo y han cometido delito contra la nación están teniendo casa por cárcel, pero faltan muchos, pues desde los militares y después de la invasión, con la administración del expresidente Guillermo Endara, nunca se dio un veredicto de quienes hubiesen cometido un acto contra la economía del país y hoy puede observarse que muchos de ellos circulan tranquilamente por el país como aquellos militares que provocaron despilfarro y caos en la estabilidad económica de Panamá.

Ya es hora de que exista una verdadera justicia y la Corte Suprema de Justicia de Panamá sea purificada porque todavía subsiste de callos y elementos negativos que impiden que la justicia encarcele a quienes han cometido diversos crímenes.

La televisión y los medios informativos nos informan sobre los casos que se están investigando de la pasada administración, pero es hora de que se llame a los que surgieron después de la invasión donde muchos se hicieron millonarios a costa de los dineros del Estado y pueblo panameño. La historia debe cerrarse cuando Noriega pague por sus delitos, crímenes y aquellos oficiales, coroneles, tenientes que hoy viven confortables en sus lujosas casas como resultado de golpes que le dieron a la sociedad panameña.

Noriega pidió perdón, y siento que como cristiano a todos nos toca perdonar, pero lo cierto es no olvidar todas las cosas negativas que le hizo al pueblo panameño, incluyendo la muerte del Dr. Hugo Spadafora y el padre Héctor Gallego; aquellos panameños desaparecidos durante la dictadura y los caídos del 3 de octubre de 1989.

Cabe señalar que quienes confeccionen los próximos libros de historia deberán tener un grado de conciencia y patria y saber que estos libros serán leídos por niños y jóvenes quienes deben conocer la verdadera historia durante el periodo de 1968 a 1989.

Debemos perdonar, pero jamás olvidar. Por ello los panameños debemos conocer y profundizar los acontecimientos de esa época, en la que los militares gobernaron, que han dejado secuelas que no se borrarán de las páginas de la historia nacional.

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Viernes 31 de julio de 2026

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