Periódico impreso. Me gusta (pulgar para arriba) – No me gusta
Tic, tac... ¡prakk! ¡Rayos, otra vez la misma vaina! ¡Y manchado! Hasta 1994, quien aspiraba a ser periodista, como nunca antes, vibraba en carne propia eso que a algunos escritores los seducía, y mucho: escribir a máquina.
En ella, sobre la máquina, los dedos solían ensuciarse de aceite una vez las teclas quedaban atrapadas al fondo del aparato, como moscas dentro de una telaraña. Porque martillar a través de tus manos aquellas piezas móviles que contenían letras y signos en pos de un escrito o noticia era lo más cercano a palpitar un avatar literario a lo Hemingway o Kerouac. Julio Cortázar, la tinta detrás de Rayuela, en su Olivetti Lettera 22, confidenciaba que el mínimo error en mecanografía le dolía hasta el alma.
Para aquellos que comenzaron a fraguarse en el periodismo, antes de internet, aquel sonido que emitían esas viejas Olympia o las posteriores IBM eléctricas con tipografía intercambiable era lo más cercano a deleitarse con la banda sonora de una segunda adolescencia.
Pues bien, el pasado 31 de diciembre, una de las revistas emblema del acontecer noticioso internacional dijo adiós al impreso. Newsweek lo apostó todo al digital. Y, al parecer, esa será la tendencia de aquí en más. ¿Rentabilidad? Sí.
Tom Standage, editor web del semanario británico “The Economist”, sentencia que el diario impreso morirá. Y es que 80% de las personas en EE.UU. prefiere fuentes tradicionales como los sitios del “New York Times” y CNN.
Impreso vs. web: ¿compiten? No; se complementan. Mientras en la web la actualización informativa cabalga al ritmo de las redes sociales; para el impreso, su galope debe ser pausado, es decir, examinar los hechos y filtrarlos a los lectores. En definitiva, provocar reflexión. Juan Villoro, escritor, dice que la muerte del impreso no le convence y que la prensa de calidad en papel existirá, siempre. Si lo sabrán las máquinas de escribir......