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Periodismo: Honrar honra


Rosendo Torres (opinion@epasa.com) / Sacerdote jesuita.

El lunes pasado en el Arzobispado de Panamá, en la onda de reconocer méritos a los que de alguna manera han ejercitado el periodismo en medios de la Iglesia a través de los años, el Arzobispo de Panamá y la Comisión que dirige los Medios de Comunicación de la Iglesia católica en Panamá, escogió a monseñor Vásquez Pinto, al padre Juan Rooney, al padre Fernando Guardia y a este su servidor, Rosendo Torres, y nos honraron con una placa de reconocimiento por haber participado en este ejercicio por años tanto en el periodismo escrito como de otra manera.

Lógico de mi parte, les agradezco este gesto y cito el verso del escritor el Mantuano que en latín suena así “Dum nubes lustgrabut convexa, Semper honos nomenque tuum laudes que manebunt” (Virgilio).

En otras palabras, que los nombres de los que nos honran esperarán toda clase de honores y alabanzas mientras las nubes sigan peinando las montañas. Aprovecho la ocasión para aclarar que yo no soy monseñor, ni lo he sido, todo ocurrió entre bromas cuando fui nombrado vicario general. Déjenme solo con mi nombre.

Ya que quisieron incluirnos, quiero yo también incluir a un número incontable de panameños y panameñas que en algún tiempo escribie-

ron y escriben y perifonean en distintos programas radicales defendiendo las posiciones doctrinales de la Iglesia.

Aludo a los que me acompañaron en mis tiempos en Radio Hogar, quiero recordar al profesor Miguel Espino P., al benemérito Lic. Arturo Rivera Escobar, quien se nos fue sin avisarnos, a Luis Alberto Díaz Arroyo, al periodista Aladino Zambrano, a César Maldonado, Gerardo Urrunaga, Julio Ortega, a Lucho Pimentel, Toñín Cabezas, al difunto Balbino Macías, al siempre connotado Miguel Antonio Bernal, sobre todo al profesor MAO, Milciades Ortiz, y muchos que quisiéramos mencionar, pero resulta imposible. En un homenaje a unos pocos queremos también incluir a los que hemos conocido que permanecen como íconos luminosos, al maestro Cristóbal Sarmiento.

Es una magnífica oportunidad para todos los panameños en estos momentos en que dentro de la vida pública pareciera que se avivan las pasiones políticas y todos sabemos que la calentura no está en las sábanas, sino en nosotros mismos; es hora de volvernos a Dios y con humildad requerir su ayuda. En este día, el pueblo panameño musitará esta plegaria, “Padre Santo, que desde los albores de la primera evangelización nos has confiado a la protección maternal de Santa María la Antigua, te pedimos por su intercesión que bendigas el caminar de la nación panameña”.

Sacerdote jesuita.

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Lunes 17 de agosto de 2026