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Persiste un déficit de atención


Brizeida Hernández Sánchez (opinion@epasa.com) / Educadora especializada.

El Trastorno por Déficit Atencional (TDA), inicia en la infancia y se caracteriza por dificultades para mantener la atención, hiperactividad o exceso de movimiento e impulsividad o dificultades en el control de los impulsos. A los estudiantes con TDA les cuesta prestar atención, concentrarse o permanecer sentados. Por supuesto que eso pasa en todos los estudiantes, particularmente los más pequeños, actúan en ocasiones de esta forma, especialmente cuando están nerviosos o estimulados.

Este diagnóstico sobre los rasgos y /o trastornos puede coexistir con el Déficit Atención deforma determinante en la evolución y aprendizaje. Además las manifestaciones del TDA cambian con la con la edad. Evidentemente estos estudiantes fallan en las pruebas y en su respuesta escolar. Existe la necesidad de ocuparnos de un tema relevante, que amerita intervención con la renovación de prácticas metodológicas que requiere el TDA.

El trastorno se diagnostica durante los años de inicio de la escolaridad, a partir de los 6 años, se evidencia los síntomas, puede detectarse y diagnosticarse antes, teniendo en cuenta que en preescolares el intervalo de normalidad de la capacidad atencional, de la capacidad de reflexión y control de movimiento es muy amplio.

Así hacia la edad de 4 años hay estudios que indican que los niños muestran rasgos del Trastorno por Déficit atencional (TDA), serían el 40% de ellos, pero solo el 48% de este grupo es decir la mitad de ellos realmente tendrán el trastorno a la edad de 9 años.

Según Barkley (1995), más del 80% de los niños que han sido diagnosticados de TDA en la edad escolar, continuarán presentando el trastorno en la adolescencia y entre el 30 y el 65% lo presentarán también en la vida adulta. Se observa con frecuencia la aparición de conductas agresivas o desafiantes a medida que se acerca a la adolescencia.

Entre un 20 y un 60% de estos niños y adolescentes, presentan conductas antisociales o trastorno disocial. También pueden presentarse baja autoestima, tristeza, en algún caso depresión y desconfianza en el éxito futuro (Barkley 1995).

Según Selikowitz, aproximadamente un 20% de los estudiantes con Trastornos de Déficit Atencional, evolucionará de manera positiva, con cambios conductuales notables y sin problemas especiales en la adolescencia y la vida adulta. No obstante en un 80% de los casos no hay remisión absoluta, de éstos un 60% mantendrán un nivel medio de gravedad y continuarán con dificultades de ajuste a las normas sociales, problemas de tipo emocional y dificultades de aprendizaje y un 20% seguirá presentando el trastorno de forma severa.

Las estadísticas de la Educación Básica General, en Panamá en los últimos años visualizan altos porcentajes de fracasos escolares, entre las cifras encontradas en la revisión el 73,728 estudiantes que en el 2010 asistieron al primer grado, 11,592 resultaron deficientes en la asignatura de español; o sea, un 15.72 %, al igual que en los grados subsiguientes.

De allí que, de una manera estratégica, sustentada en la teorías de aprendizaje e investigaciones más recientes sobre el tema, se busca satisfacer las necesidades de todos los estudiantes que se enfrentan, con retos, al proceso de apropiación de aprendizajes por causas de un TDA en las escuelas inclusivas.

Desde la década de los 90 se han propuestos modelos educativos enmarcados en la pertinencia, relevancia y equidad educativa que busca universalizar el acceso a la educación y fomentar la equidad, prestar atención prioritaria a los aprendizajes. Estas estrategias están consignadas en la Conferencia Mundial sobre Educación para Todos y en el Marco Mundial de Acción para satisfacer las necesidades básicas de aprendizaje, celebrada en Jomtien, Tailandia en el año 1990.

Posteriormente, en 1994 en Salamanca, España, en la Conferencia Mundial sobre Necesidades Educativas Especiales: acceso y calidad, consolida el principio de la educación integradora, haciendo énfasis en la población con necesidades educativas especiales con o sin discapacidad.

Una década después de Jomtien, en Dakar, Senegal, se reconoce que las estrategias han sido insuficientes en relación con las necesidades de los niños, niñas y adolescentes y se renueva el compromiso mundial con la educación básica de calidad para todas las personas, desde su nacimiento a lo largo de toda la vida y se señala la urgencia de atender las necesidades de los estudiantes más vulnerables a la marginación y a la exclusión mediante oportunidades educativas pertinentes.

En Panamá, La Ley N° 47 de 1946 Orgánica de Educación modificada por la ley N° 34 de 1995, en el Título III, La estructura académica o educativa, Sección Tercera referida a Educación Especial, Además de el Decreto Ejecutivo N°1 de 4 de febrero de 2000 que establece el proceder en materia de atención, adecuación, evaluación y seguimiento a la población con Necesidades Educativas Especiales.

El Resuelto No.924, de 24 de junio de 2006 “Por el cual se adopta en todos los centros educativos públicos del país el Programa Educativo Individual (PEI) para favorecer la accesibilidad y adecuaciones curriculares de los estudiantes con necesidades educativas especiales a los contenidos de los aprendizajes”.

Las bases están sentadas ahora hay que darles las oportunidades de éxitos a los estudiantes que enfrentan déficit de atención en la escuela desde un enfoque inclusivo y conocimiento del docente, cuando se conoce la necesidad se puede dar respuestas oportunas y adecuadas a cada caso.

Educadora especializada.