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Personas mayores

Por: Redacción 08/10/2015

Jesús lleva unos 13 años sin salir a la calle por culpa de una discapacidad y porque el edificio en Madrid donde vive no tiene ascensor. Su situación se agrava por problemas en su vivienda y por los obstáculos administrativos que ha encontrado para repararla. Aunque paga un alquiler de renta antigua, su pensión de menos de 400 euros apenas le alcanza para los gastos de él y de la hija con discapacidad de la que se hace cargo.

Maripaz vive en un 4.º piso sin ascensor también. Aunque no tiene problemas de movilidad, en los últimos años se le ha deteriorado la vista, lo que le impide, de forma progresiva, salir de casa sin compañía.

Antonia, con 87 años, vive en un 2.º piso sin ascensor. No sale de su casa desde julio por problemas de movilidad. Vive con Antonio, su hijo, que solo puede caminar con la ayuda de muletas de vez en cuando por un accidente de moto. El Tribunal Médico no le reconoció ninguna discapacidad. Él se encarga de hacer la compra por Internet; una persona del Ayuntamiento acude una vez por semana para hacer algo de limpieza y una vecina les ayuda en lo que puede.

Esta realidad impide que muchas personas participen en sociedad. Las barreras arquitectónicas son uno de los principales obstáculos para personas mayores con problemas de movilidad.

"Lograr ciudades inclusivas para las personas de edad significa crear oportunidades para su participación económica y social en entornos accesibles y seguros. También implica proporcionar viviendas asequibles y los servicios sociales y de la salud necesarios para que puedan envejecer en sus hogares".

Distintas organizaciones promueven el voluntariado social como eje para fortalecer las redes sociales de forma que las personas mayores no se conviertan en objeto de beneficencia. La sociedad puede beneficiarse de la riqueza que su experiencia de años supone. Además de paliar situaciones de soledad, el voluntariado puede promover las relaciones entre vecinos y otros vínculos entre personas de distintas edades. Las voluntarias y los voluntarios se convierten así en agentes para dar a conocer la realidad de personas como Jesús, como Antonia y como Maripaz.

El voluntariado social abre la puerta para que las personas se mantengan activas por medio de actividades y valores solidarios. Se construye poco a poco una relación de confianza, de aprendizajes compartidos y apoyo mutuo, en una convivencia que solventa problemas de soledad en los más mayores y de alojamiento en los más jóvenes, al tiempo que se construye una sociedad más pendiente de las necesidades y más integradora.

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Miércoles 29 de julio de 2026

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