Pesimistas
Escuchar a algunos dirigentes opositores hablar del país puede generar un sentimiento de frustración. Según su mirada, no existe en este país nada positivo y las obras que se están construyendo son una ilusión.
No existe nada más triste que políticos cegados por la ambición de llegar al poder comiencen a destruir con palabras, sin pruebas y con supuestos, la reputación de un país como Panamá.
Pueden decir lo que quieran con respecto al estilo que se utiliza para gestionar y desarrollar los grandes proyectos. En términos comparativos, no ha existido en los últimos años ningún gobierno que haya levantado con fondos estatales tantas obras como el actual, eso no se puede discutir.
Si se trata de manejo político, ha habido problemas con algunas leyes que no tuvieron la suficiente divulgación y en la que los funcionarios responsables de lograr consensos no hicieron su trabajo.
Eso no significa que el país esté en crisis o que la economía se haya detenido, por lo contrario, a pesar de los conflictos que se han generado por distintos temas polémicos, existe un gran optimismo dentro y fuera de Panamá.
Las disputadas políticas solo le interesan a los políticos; mientras algunos se encargan de buscar todo lo malo del país, la gran mayoría de los ciudadanos sale de sus casas con la misión de ser exitosos.
La población está concentrada en buscar el sustento diario y cubrir sus responsabilidades. Las propuestas de los aspirantes a puestos de elección popular tienen que enfocarse en ofrecer mejores condiciones de las que se tienen.
Apostar fuerte a mejorar la educación y reforzar los nichos de desarrollo del país, sobre todo, el turismo y las actividades marítimas. Eso sería más correcto y permitiría que Panamá mantuviera su envidiable ritmo de crecimiento que supera el 10%.