Petróleo barato
El panorama económico global está cambiando por las perspectivas de la caída acelerada del barril de crudo. De septiembre a noviembre se dibuja la curva de la declinación del precio del crudo Brent de referencia de $100 a $75. Analistas de Goldman Sachs calculan que el precio del crudo West Texas podría descender a $70, mientras que las compras a futuro del Brent podrían acentuar la tendencia a la baja de un recurso causante principal de la inflación global, del incremento de la contaminación y de la acumulación de capitales de los países productores.
Algunos expertos estiman que a principio de 2015 el barril de crudo volverá a los $100. Sin embargo, existen factores que parecen marcar una tendencia irresistible a la reducción de los precios internacionales. Avala la tesis de la estabilidad de la baja de los hidrocarburos la situación productiva de Estados Unidos.
El país del norte ha disminuido las compras en aproximadamente 30% debido al ascendente crecimiento de la producción interna de crudo y al ingreso de otras fuentes energéticas al consumo local. En el 2006 adquirió 21 millones de barriles de crudo a suplidores como Venezuela; en 2013 bajó a 18 millones. Se piensa que de 10 a 15 años se convertirá en un país autosuficiente con capacidad de salir a competir en el mercado internacional con rivales como Arabia Saudita.
Miembros de la Opep, como Venezuela, presionan la convocatoria de una reunión de emergencia a fines del presente mes destinada a revertir la crisis.
Los mayores productores de la Opep, encabezados por Arabia Saudita, han postergado los angustiosos reclamos, manteniendo la estabilidad de la producción, negándose a bajarla con fines especulativos, considerando que los actuales precios proceden en unos casos a la baja de las compras y a la competencia de países fuera de la Opep como Brasil y la producción de los yacimientos submarinos del Golfo de México.
Mientras en el mercado internacional los precios del barril de crudo han disminuido en $25, en Panamá el precio de la gasolina no acusa la importante rebaja. Los consumidores panameños aspiran a que la Secretaría de Energía formule una explicación convincente del extraño fenómeno.
Achacarle al etanol de Campos de Pesé el incremento del precio de la gasolina resultaría un argumento desvalorizado por las oscilaciones del mercado internacional del crudo que no se reflejan en Panamá.
Empresas de estaciones de gasolina deben explicar al público en qué refinerías están comprando gasolina y por qué razones no existe proporción adecuada entre los precios internacionales y los precios de venta local.
El gobierno panameñista no muestra signos de análisis de la coyuntura petrolera y de la posición energética estatal. Debería exigir precios de gasolina al público acordes con la tendencia internacional. Se ha enzarzado en la modificación del contrato con los productores de etanol, causando el desempleo de miles de trabajadores de Azuero, cierres de carreteras en son de protesta por la pérdida de empleo.
Poco o nada hace en la diversificación de las fuentes de energía eólica y solar, no obstante, la existencia de leyes ad hoc para estimular inversiones privadas. Gobiernan partidos que no hacen ni dejan hacer en energía alternativa, como en otras esferas. Estamos a merced del inmovilismo y del negativismo.