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Pilares de la democracia

Por: Redacción 14/07/2015

Según mi entender, una sociedad democrática está dividida por una abstracción sociopolítica en dos estamentos: sociedad civil y sociedad política. La política se encarga de los asuntos y manejo del Estado, en tanto que la civil, de fiscalizar y exigir rendición de cuentas a la política.

Las columnas que sostienen la democracia son el recurso humano, los órganos del Estado, los partidos políticos y la confianza.

El recurso humano lo integran las personas que poseen el derecho ciudadano con la fuerza de dirigir el país mediante la emisión del voto durante las elecciones directas que cada cinco años se efectúan para elegir a las autoridades que gobernarán durante el quinquenio.

El sufragio que elige al presidente le permite seleccionar los ministros de Estado que conformarán el equipo para la ejecución de los programas propuestos; le permite escoger los magistrados de la Corte Suprema de Justicia, institución que vela por el cumplimiento de las leyes. Asimismo, el voto del recurso humano escoge a los diputados que compondrán la Asamblea Nacional. ¿A quién pertenece la curul: al diputado, al partido o a los ciudadanos?

Los partidos políticos son instituciones de la democracia conformados por miembros de la sociedad que por el hecho de inscribirse en un partido pasan a ser miembros de la sociedad política.

La confianza permite la convivencia de los seres humanos. Se supone que de las primeras acciones cuando se llegó al pacto social fue confiar uno en el otro. Cuando se comete deslealtad, se pierde la confianza y ella es difícil de recuperar. Se daña el plan de vida en conjunto; se desmorona la columna.

La confianza y el recurso humano son los pilares más fuertes que sostienen la democracia.

En esta descripción teórica, llamo la atención sobre el poder que tienen los ciudadanos para elegir a sus dignatarios.

¿De dónde proceden los miembros de los órganos del Estado?, de la sociedad a la que pertenecemos Ud. y yo. ¿Por qué nos quejamos de lo que escogemos? Debemos aprender a elegir razonadamente propuestas viables y no emocionalmente a individuos sin capacidad de ejecutoria.

¿Se da cuenta el ciudadano de qué sucedería si alguno de estos pilares se deteriora? ¿Qué pasaría si se pierde la confianza en las instituciones y en sus dirigentes? La respuesta será que se reemplazarán, empero, ¿quiénes serán los reemplazos? Serán de la misma sociedad que tanto los censura.

Esto no es percibido por la mayoría de la sociedad, por eso este esquema permite que se recuerde cómo está conformada la democracia y no se pongan en riesgo las instituciones del Estado, se respeten y se perfeccionen.

En la actualidad, en la vida política existe una feroz lucha dentro de la derecha por el poder económico que representa dirigir el Gobierno con un gran presupuesto de gastos e inversiones, y no se oculta la ambición de participar de ese pastel. La batalla que se está desarrollando es sin cuartel, hasta el exterminio, como limpieza étnica balcánica, sin consideración hacia la sociedad, sin medir las consecuencias que pudieran traer.

Los políticos tienen el mal hábito de pensar que todo se olvida, y si son fanáticos religiosos, creen que Dios los hará invencibles. Su mentalidad es medieval; no estudian nada y solo piensan en sus intereses; sufren del complejo de Dios porque creen que todo lo pueden resolver por sí mismos. Dirigentes de esta clase son los que llevan a la desaparición de la democracia.

Las irresponsabilidades de los políticos siguen restando espacio de credibilidad y quitando el poco aire que le queda a la democracia, que se debilita aún más por la falta de confianza.

Amarga más la vida un ingrediente adicional, maligno, omnipresente y omnipotente que todo lo infiltra: el crimen organizado, que poco le falta para actuar a la luz del día, también se le conoce como la sociedad incivil.

Los dirigentes políticos, gremiales, de la sociedad civil, no quieren darse cuenta de que los cierres de calles y otros movimientos los están liderando las izquierdas, que no tienen simpatía suficiente para inscribir sus partidos, que nadie les impide, sino porque no logran que las acepten, así que su único camino es el de la agitación y violencia. Como son expertos en anarquía, tratan de que el pueblo aborrezca la política, se harte de ver la inepcia y codicia de los políticos, les tenga aversión a los partidos, colapse la democracia, salir a la calle a ponerse a la cabeza y dirigir el descontento del pueblo. Los partidos, como los conocemos hoy, son especies en extinción.

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Viernes 31 de julio de 2026

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