default

“Pinchazos” y descontrol institucional


Panamá observa estupefacta las respuestas triviales, escurridizas e injustificables que ha empleado el Procurador de la Administración, Oscar Ceville, para explicar las razones que pudieran aclararle a la opinión pública los duros hechos denunciados sobre las escuchas telefónicas ilegales que se han dado en su institución.

El escándalo, que por estos días es tema de actualidad, además del veloz desarrollo de las telecomunicaciones, advierte que en el país hay un enorme descontrol sobre este problema. Ante tales abusos, que enturbian el sistema jurídico y afectan la privacidad personal, se hace necesaria una nueva normativa legal que actualice su práctica para evitar lo excesos que están ocurriendo.

Los “pinchazos” se están generalizando a diestra y siniestra en varias instituciones panameñas y, por qué no suponerlo también, en el mundo de las mafias del narcotráfico y empresas de detectives, pues todas pueden tener acceso fácil a tecnologías disponibles en el mercado. Los más claros objetivos de esta ilegal práctica -un problema omnipresente en casi todos los países-, han sido los políticos en oposición, los magistrados, los periodistas, los diplomáticos y un largo etcétera.

Ante esta terrible realidad, donde el derecho a la intimidad que tiene todo ciudadano está siendo vulnerado por injustificadas intercepciones ilegales, el único freno posible –además de las leyes- para limitar el abuso de los funcionarios con poder radica en la ética, la moral y el ejemplo que deben demostrar, de forma absoluta y perenne las autoridades.