Plátano maduro no vuelve a verde
Cuando algo ha llegado a su etapa de madurez es muy complicado regresarlo a su estado inicial.
Cuando Eladio junto a sus seguidores de la tercera edad deciden cerrar las calles y pedir aumentos a sus pensiones de la Caja del Seguro Social la mayoría de la ciudadanos reacciona con cautela.
Es cierto, son adultos mayores que exigen más atención del Gobierno y de la CSS que es un entidad creada bajo un sistema de aportes.
Si aportas, a través de cuotas (que cada vez son más altas) tienes derecho a utilizar los servicios de la entidad, a recibir una jubilación y a otros beneficios.
La solidaridad es clave en el sistema de la CSS. Algunos aportan mucho y reciben poco, incluso ni utilizan esos servicios, y otros aportan poco y acuden constantemente en busca de salud.
El problema de las protestas de adultos mayores es que no se puede utilizar las medidas de represión que aplicaría la policía o las autoridades cuando cierran los trabajadores de la construcción o estudiantes.
Una sola bomba lacrimógena en una de estas manifestaciones podría ser trágica. Es más cualquier acción policíal pone en juego la integridad de estos panameños.
Sin embargo, es justo medir los efectos de estas protestas en toda su dimensión,
Cada cierre que realizan, desata un caos en la ciudad. Aunque muchos de los ciudadanos vean en esos manifestantes a un abuelo o abuela es inevitable sentir molestia.
Cada minuto y hora que se pasa en un tranque aumenta el estrés de las personas. Las vidas de los afectados se detiene.
Solo pensar que llegará tarde a su trabajo, a su hogar o una cita médica provoca tensión. Cerrar una calle es la peor alternativa para lograr una conquista. No se puede buscar un beneficio personal dañando a tu semejante. Triste.