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Pleno desconocimiento


De acuerdo a recientes declaraciones de los más altos personeros de la actual administración, Panamá, al mostrar una tasa de desocupación del 6.5%, debería considerarse un país con pleno empleo. Según esto deberíamos considerar a todos los desocupados como simples desempleados friccionales o, alternativamente, como desempleados voluntarios, para quienes, de acuerdo a la jerga neoclásica, el salario vigente es inferior a su precio de exclusión en la medida que se introduce la idea del trabajo decente, al tiempo que recordamos que el pleno empleo implicaría la utilización efectiva de la fuerza de trabajo disponible.

En relación a la utilización plena de la fuerza de trabajo, que no puede medirse por la tasa de desempleo, ya que en este caso solo se estaría calculando el número relativo de personas que en el período de la encuesta de hogares no logró concretar ningún esfuerzo por ganarse la vida, es posible detectar un primer problema en el argumento oficial. En efecto, la incompleta utilización de la fuerza de trabajo nacional, así como su deficiente inserción en el mercado laboral, se expresa l en el hecho de que, de acuerdo a las estadísticas del INEC, existen en el país 243,196 subocupados, que sumados a los 101,455 desempleados, representan el 22.1% de la población económicamente activa. ¿Cómo pueden justificar las autoridades nacionales que en un país en que se desaprovecha una parte significativa de su fuerza de trabajo se encuentra en pleno empleo? Más aún, la forma oficial sesgada de abordar los hechos oculta situaciones graves como lo es la presencia de un desempleo del 12.2% entre los trabajadores urbanos de 20 a 24 años de edad, en condiciones que las trabajadoras urbanas de esas edades muestran una tasa de desempleo del 20.7%.

Desde el punto de vista de la calidad de la ocupación, la cual resulta indispensable desde la perspectiva del empleo decente, resulta ser que el 41.1% de la población ocupada no agrícola se encuentra, de acuerdo al INEC, en condiciones de informalidad, por lo que carecen tanto de protección laboral como de seguridad social. El abuso existente contra la fuerza de trabajo nacional se hace patente si se tiene en cuenta que 88,988 de dichos informales trabajan para empresas del sector formal. También aquí resulta evidente que la insistencia oficial en torno a la idea del pleno empleo no es más que el intento de ocultar por medios propagandísticos la dura realidad de los trabajadores panameños.

No faltarán los tradicionales defensores a sueldo del neoliberalismo que insistan en que la idea de la plena ocupación esta referida a la idea de la tasa natural de desempleo. A estos debemos recordarles que la propia idea de un desempleo natural choca con cualquier criterio humanista sobre la economía. Así mismo debemos recordarles que una buena parte de la inflación que se observa en el país no proviene de la escasez de la fuerza de trabajo, si no de la actividad especuladora de los sectores comerciales que hoy dominan al país.

Economista.