¿Podemos producir un cambio en Panamá?
A menudo, estamos involucrados en charlas para divulgación y docencia sobre el proceso constituyente que impulsamos como Movimiento Constituyente Va, el cual esperamos pronto pueda lograr se convoque una asamblea constituyente y producir una nueva Constitución que contenga lineamientos que favorezcan los intereses del pueblo en todo sentido.
Generalmente nos preguntan ¿por qué queremos una nueva Constitución y para qué? Sin duda, son preguntas oportunas y de actualidad, ahora que mucha gente habla de una constituyente como medio para producir soluciones a la grave crisis política, económica y social que atraviesa el país. Mi respuesta sencilla y directa ha sido, ¿de qué otra manera podemos producir un cambio en Panamá?
Algunos me dicen que es muy difícil producir un cambio en la actitud de los ciudadanos, quienes consideran los carnavales son mandatorios y pasan por encima de cualquier otra dificultad que se les presente. Tradicionalmente esto ha sido así, aunque los carnavales de antes eran menos penosos. Pero no podemos negarle a la gente una forma de desahogo que tal vez se merecen, aunque a veces parecen exagerar en gastos y jolgorio.
Sin embargo, la situación del país es delicada. El presidente de turno parece estar totalmente desorientado, con muy poca credibilidad y falta de tacto político-social para manejar este tipo de crisis que se nos presenta actualmente.
La acción lógica sería buscar opiniones convocando las fuerzas vivas del país, ya sean políticas, sindicales, gremiales y económicas, a fin de delinear posibles soluciones. Pero esto no parece estar en el radar del presidente, lo cual nos pone en ruta a una debacle social y económica de pronóstico reservado.
Finalmente, qué podemos hacer. No es tumbar el Gobierno, ya que hay que preservar la poca institucionalidad que nos queda, ni tampoco tratar de hacer renunciar a altas autoridades en el Poder Judicial ni en el Ministerio Público.
Ya que hay muchos opinando en todo esto, lo primero sería promover un gran concordato sobre las medidas inmediatas más efectivas para enderezar el rumbo. Hay muchas sugerencias. Una vez decididas las mejores, busquemos convocar una constituyente para restablecer las bases sobre las cuales recrear la institucionalidad del Estado, hoy muy debilitada. Una nueva Constitución parece ser una inminente necesidad para Panamá.
Ingeniero