Poder de la comunicación
La creación ideó el conjunto universo de seres animados que debieron vivir en comunión, uno de ellos mostrando un premio especial, portando el mayor cerebro, oportunidad explícita para imponerse en el ambiente con perfecta rapidez, aplicando sus afanes predispuestos y con ellos las correlativas soluciones apremiantes. Una de estas, la comunicación, donde las imágenes rupestres prehistóricas pintadas en cuevas y rocas, enviaban los mensajes definidos. En diversas latitudes se utilizaron las hojas de papiro con caracteres plurales perdurables, guardando el recado para la eternidad de forma impresionante. También en otros sitios el mismo hombre desempeñó la misión de emisario llevando las famosas cartas a tierras lejanas sirviendo de fuentes comunicativas, Maratón fue uno de ellos. Luego las palomas mensajeras. Todo lo antes esbozado ha tenido que ver con el desempeño inicial de la comunicación social. Ya hoy el hombre ha recorrido el extenso camino hacia la total liberación del pensamiento, colocando a la orden de la comunidad universal, una aportación tecnológica increíble que vino a enlazar el planeta, el internet, poniéndonos al día de todo lo sucedido en los diversos países. Se han suprimido las dificultades y el individuo respira a todo pulmón, leyendo el último suceso revelado en poder de la actualidad, complementada poderosamente la función periodística. El periódico es el órgano de información de excelentes cualidades, donde se puede brindar la oportunidad de expresar lo que pensamos y sentimos libremente, mediando el entusiasmo en la entrega del producto terminado.
YA HOY EL HOMBRE HA RECORRIDO EL EXTENSO CAMINO HACIA LA TOTAL LIBERACIÓN DEL PENSAMIENTO, COLOCANDO A LA ORDEN DE LA COMUNIDAD UNIVERSAL, UNA APORTACIÓN TECNOLÓGICA INCREÍBLE QUE VINO A ENLAZAR EL PLANETA, EL INTERNET...
Esas ideas insignes que nos indican el norte proveniente del cerebro ávido, interpretan con sagacidad la médula de los recursos valiosos con especial observancia en todos aquellos que dan acogida a lo desconocido. El buen periodista es el hombre o mujer observador, interesados en la narración hablada o escrita con total destreza y habilidades descriptivas, en perfecta pericia de los hechos, evitando los desagradables deslices, ausentes de los reales refinamientos consentidos.
El órgano de información es el amigo que llega diariamente saludando a la casa del lector, interesado en mantener el intercambio de conceptos con el cliente, puesto al día de lo que acontece en el entorno, como en el mundo exterior, llegando a tiempo adecuado con los contenidos ambiciosos de excelencias dignificantes. Como toda institución cuenta con una Junta Directiva, un Director que la orienta, además de los diversos jefes de departamentos. La vida humana está encajada de serias o alegres eventualidades que ameritan una pregunta diaria al visitante, requiriendo sobria preparación atinada.
Todo sistema de información tiene un cuerpo de redactores que en conjunto corregirán los originales llevándolos posteriormente a la impresión. También a la redacción son dirigidos artículos de especialidades y comentarios con madurez y perfección, algunos muy buenos por cierto, también complementados con las páginas deportivas a cargo de sus ágiles entendidos. Podemos definir el periodismo como la información de hechos corrientes, interpretados de forma debida, transmitidos con periodicidad, proyectados a la sociedad en perfecto orden estimulados por el objetivo de traer conocimiento y orientar la opinión pública, pretendiendo cosechar el bien común y, a todo aquel que abriga el codiciado interés de estar al día de los acontecimientos ocurridos. Para que la comunicación logre el completo desarrollo debe ajustarse a las siguientes interrogantes como normas de estricto cumplimiento: qué, quién, cuándo, cómo, dónde y por qué, intenciones que aclaran dudas en el mensaje. Sin derecho a olvidar sus apremiantes objetivos de: informar, instruir y orientar, como propósitos plenos del cuarto poder del Estado. Además de las funcionales cualidades interesantes e inseparables, la noticia debe ser actual, de aspectos variados, buena interpretación y con prestante interés sin perder la continuidad, trabajada para el pueblo abundoso de entusiasmos. Y aquí no cabe el engaño, tampoco la confusión, teniendo presente el anhelo de la colectividad que es el fin mantenido por las elevaciones distinguidas. Es una necesidad cumplir con la secuencia, de no ser así, el olvido establecerá su imperio inclemente, dejando desamparado lo que un día ya pasado interpeló nuestro criterio.