Polarizados y estancados
Para las autoridades económicas de la actual administración, al igual que las de la anterior, la joya de la corona de lo que consideran el éxito del país reside en la alta tasa de crecimiento que ha mostrado la economía panameña en los últimos años, la cual alcanzó un promedio anual equivalente al 7.6 por ciento entre el 2003 y el 2010. Lo que no puntualizan esas autoridades es que se trata de un crecimiento profundamente polarizado. Desde el punto de vista de la distribución del ingreso, como es conocido, se trata de un crecimiento que ha sido incapaz de transformar el carácter concentrador y excluyente que caracteriza a nuestra economía.
Desde la perspectiva del empleo se puede calificar, pese a las declaraciones oficiales, de crecimiento sin empleo, habida cuenta que el 41.1 por ciento de los ocupados no agrícolas siguen siendo informales. Así mismo, se trata de un crecimiento sin voz para las comunidades y sin raíces, ya que es capaz de reprimir a quienes se oponen a las políticas que impulsan el actual modelo de acumulación y de intentar deshacer la identidad de los pueblos originarios, tal como se demostró fehacientemente el año pasado en los trágicos acontecimientos de Changuinola. No menos cierto es que se trata de un crecimiento sin futuro, el cual no se asienta sobre un claro concepto de respeto al medio ambiente, lo que se manifiesta en la importancia que la actual administración le ha dado a la minería a cielo abierto.
Lo que desconocen las autoridades económicas es que la naturaleza concentradora y excluyente del modelo económico amenaza con poner en peligro la propia joya de la corona. En efecto, en un reciente estudio realizada por Andrew G. Berg y Jonathan D. Ostry, ambos miembros del cuerpo de investigadores del FMI, utilizando la idea de que el crecimiento es un fenómeno que opera por tandas, han llegado a la conclusión de que los períodos de rápido crecimiento resultan significativamente más duraderos cuando vienen acompañados de una mejor distribución del ingreso, lo que significa que son relativamente cortos en condiciones de una alta concentración de los ingresos.
En términos de los resultados empíricos de su investigación estos autores afirman que una mejora de la equidad en 10 puntos porcentuales en el llamado coeficiente de Gini lleva a que los períodos de crecimiento aumenten su duración en un 50%.
De todo esto se desprende que, a diferencia de lo que puede pensar la oligarquía plutocrática que hoy domina al Ministerio de Economía y Finanzas, nos encontramos frente a un modelo de crecimiento que no es capaz ni siquiera de asegurar su propia sostenibilidad. Esto resulta claro sobre todo en las actuales condiciones en las que el intenso proceso inflacionario, provocado tanto por los fenómenos externos como por la implacable especulación de los oligopolios locales, está generando un mayor empobrecimiento de las grandes mayorías del país. El momento de avanzar hacia un nuevo modelo de desarrollo es en estas circunstancias una real prioridad para el país.
