Política de doble moral
En días pasados el presidente de Egipto, Mohamed Morsi, fue depuesto por el Ejército. Los militares suspendieron la Constitución y anunciaron un gobierno interino, encabezado por el presidente de la Corte Suprema Constitucional, Adly Mansour, juramentado en una ceremonia televisada.
Lo que le ocurrió al gobierno de Morsi fue un golpe de Estado por parte del Ejército. De forma tal, el gobierno de los Estados Unidos como la Unión Europea no se han manifestado.
Estamos viviendo una política de doble moral; cuando nuestros intereses están en peligro las potencias consideran que está bien que se produzca cualquier golpe so pretexto que algunos manifestantes estén en desacuerdo con el gobierno de turno.
Consideramos que la actitud de los Estados Unidos frente al golpe de Estado en Egipto y de los diferentes países en no condenarlo, evidencia una nueva política en nuestro entorno.
ESTAMOS VIVIENDO UNA POLÍTICA DE DOBLE MORAL. CUANDO NUESTROS INTERESES ESTÁN EN PELIGRO, LAS POTENCIAS CONSIDERAN QUE ESTÁ BIEN QUE SE PRODUZCA CUALQUIER GOLPE.
Cada ejército de cualquier país va a considerar que solo falta una gran manifestación en contra del cualquier gobierno que le permita interrumpir un proceso democrático con el apoyo de los Estados Unidos y de la comunidad internacional.
Hoy, Egipto se enfrenta a una guerra civil, ya que los Hermanos Musulmanes consideran que ellos, a través del presidente Morsi, ganaron las elecciones democráticamente y que no van aceptar este nuevo gobierno propuesto por los militares.
Una guerra civil en Egipto es muy peligrosa, ya que se puede expandir por todos los países árabes. El conflicto en Siria permite que los árabes se sumen a una guerra santa contra los intereses norteamericanos en la región.
Los grupos más extremistas aprovecharán esta situación en Egipto para convocar a los árabes a una gran guerra por defender el Islam.
La maniobra de los Estados Unidos de no condenar el golpe de Estado y de la Unión Europea, abre una puerta a una guerra civil en Egipto, con consecuencias mundiales.
Egipto enfrenta una política de doble moral por parte de aquellas naciones que defienden la democracia, ya que los intereses de su política son primero que la democracia.