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Política y democracia en el Panamá de hoy


Como estudioso de la realidad nacional, observo con preocupación la ausencia de un diagnóstico que nos permita entender lo que está pasando con nuestra democracia y la política. Son evidentes las patologías, desviaciones , que dan cuenta de un exacerbado individualismo y de prácticas que explican el marcado oportunismos con se viene conduciendo la política en nuestro país.

Nuestra clase política no está midiendo las consecuencias negativas de su acción y obrar. Tenemos una caricatura de representación partidaria, en tanto que estos no auguran mejor democracia e institucionalidad. Sus precariedades, se reproducen como células cancerosas, tanto en la sociedad como en el estado.

La dirigencia partidaria, no es consciente o no le importa que esta herramienta importante de la democracia, los partidos, viene enfrentando un proceso creciente de ilegitimidad y representatividad; existe un vacío horroroso de liderazgo coherente y nacional. El discurso político tiende cada vez a alejarse de los reales y concretos problemas de la población del intramuro y del llano.

¿Hacia dónde vamos? Estamos jugando hacia una especie de ruleta rusa, impredecible pero al final fulminante y catastrófico para el país. No queremos entender, que una crisis aguda en los diferentes estadios de la superestructura de la sociedad, puede hacer agua lo que en materia económica hemos avanzado.

En latinoamerica, el fenómeno no es nuevo y la historia registra procesos mortales de agotamiento en sus relaciones interlocutorias y de representatividad. Estos vacíos son peligrosos, ya que los pueblos y las masas , en estas condiciones, suelen aferrarse a cuanto pelafustán y aventurero, se le presente como el mesías salvador u otra forma de cesarismos que no siempre en su forma se presenta como democrático. La situación es tan grave, que los que aspiren a esos liderazgos dentro de las anquilosadas cofradías o juntas de aquelarre, tendrán que atreverse a comandar revoluciones internas, aunque para ello implique chocar contra los dinosaurios . La situación por la que atraviesa el país, demanda un mayor sentido de responsabilidad y todos tenemos que trabajar para evitar que el tren del país , se nos descarrile; hay que apostar a un ambiente de mayor tolerancia, democracia deliberativa y una cultura de completo arraigo de ciudadanía.

Corregir el rumbo es responsabilidad de todos los panameños, empezando por nuestro gobernantes; o corregimos o sencillamente, por algún lado, la sociedad hará catarsis.