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Política y Responsabilidad


En América Latina se desarrollan economías muy dinámicas, y en su contexto la de Panamá registra un crecimiento sostenido y promisorio. Resulta cierta la afirmación de que Panamá pasa por uno de sus mejores momentos, tanto por el desarrollo de su actividad económica local como por la ya aceptada gran inversión extranjera que sigue arribando al istmo. Pero es cierto que mucha de esa riqueza no está llegando debidamente a importantes sectores de la población, que siguen inmersos en cuadros sociales dramáticos, y que a su vez generan todo tipo de angustias. Traducido al terreno político, el asunto puede constituir un eventual problema gobernabilidad. Pero este último tema no corresponde únicamente a la administración del Estado. Puede que tenga, como lo tiene, gran parte de ella, pero lo cierto es que en ocasiones la supuesta preocupación por ese problema, por parte de organizaciones políticas, se traduce en comportamientos oportunistas que en lugar de ayudar a resolver los problemas terminan por agudizarlos. En lugar de admitir el liderazgo obtenido en comicios democráticos por quienes administran la Nación, se empeñan en una crítica destructiva, al punto que pareciera que es lo que mejor saben hacer, sin importarles la necesidad de organización y unidad que requiere el país para su progreso. Así no se hace democracia y desarrollo, de esa manera solo se conspira contra el bienestar de los panameños, porque se colocan aspiraciones futuras por encima de realidades presentes.