“Polombia”
El domingo 20 Polonia y Colombia tuvieron elecciones presidenciales. En ambas repúblicas -que son muy católicas y que tienen cada uno más o menos unos 40 millones de habitantes- casi la mitad de los inscritos no votaron, y la polarización se dio entre dos candidatos que apoyan mantener bases militares de EE.UU. y el libre mercado.
En el país sudamericano hubo una segunda vuelta en la cual la derecha ‘dura’ de Santos más que duplicó a la centro-derecha ‘legalista’ de Mockus. El delfín de Uribe se acercó al 70% de votos válidos, una cifra poco antes vista en la historia de las presidenciales americanas.
En la nación eslava se dio una primera vuelta en la cual hubo casi un empate entre representantes de las dos principales alas de la derecha europea.
Por un lado estaba ‘Paz y Justicia’, miembro (junto a los tories británicos) del bloque de partidos conservadores hostiles a un súper-estado europeo, quien obtuvo un 37.5% postulando a Jarolsaw Kaczynski, el gemelo de Lech (el presidente polaco muerto al caerse su avión el 10 de abril).
Por otra parte estaba el líder del congreso y por ende presidente temporal Bronislaw Komorowski, quien sacó un 40% liderando la Plataforma Cívica, sección del Partido Popular Europeo conformado por los democristianos y gaullistas franceses y favorables a incrementar el euro y el federalismo de la UE. Estos dos partidos son hostiles al aborto, los matrimonios gays, la eutanasia y a cualquier reforma en las costumbres que contradiga a la iglesia, promueven una radical ruptura con el pasado ‘socialista’ y apoyan mantener tropas extranjeras en Iraq y Afganistán. La izquierda polaca, a diferencia de la colombiana, bien puede convertirse en un factor que dirima. Mientras que en Colombia Mockus no quiso acercarse al Polo para tratara de no espantar a un electorado hostil a los socialistas, en Polonia el 14% que votó por la Alternativa Democrática de izquierda (ex comunistas convertidos en socialdemócratas). Sin embargo, cualquiera sea el resultado polaco, una cosa es segura: ese país este-europeo al igual que el que gobierne el sucesor de Uribe seguirán siendo grandes aliados de Washington.
