¡Pongan orden!
Todavía las autoridades penitenciarias en Chiriquí no saben cómo explicar lo que ocurrió en la cárcel pública de David.
Los presos estaban viviendo como reyes, hasta tenían comodidades que muchos panameños no se pueden dar el lujo de poseer.
Las celdas estaban repletas de artículos y artefactos considerados de lujos para una prisión. Televisores de última generación, computadoras portátiles con modem para conectarse 24 horas a internet y licores variados.
Las requisas en las que se lograron decomisar todos estos productos fueron coordinadas desde la ciudad capital por las autoridades nacionales.
La mayoría de los detenidos poseía además celulares y otros equipos de comunicación. En Chiriquí como en otras provincias se sospecha que muchos asaltos y robos son coordinados desde las celdas de las prisiones por delincuentes que pagan alguna condena.
Una vez se realizó la requisa comenzaron los problemas para los responsables de ese centro penitenciario. ¿Cómo se puede explicar que no exista ninguna clase de control en una de las cárceles más pobladas del país?
La excusa que ha salido a la luz pública es que la Policía Nacional es la responsable de la seguridad en los penales. Sin embargo, es evidente que existen posibles actos de corrupción en este caso.
Adentro del penal se decomisaron más de 100 paquetes con presunta droga, además de armas letales.
Hace unas semanas en Colón también se reportó la muerte de dos detenidos producto de una balacera a lo interno de esa cárcel. No hay controles ni seguridad.
No se puede admitir más excusas y si existen funcionarios corruptos deben enfrentar todas las sanciones. Es un tema que amerita atención.
