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Por la defensa del consumidor

Por: Redacción 02/09/2013

Abilio A. González López / Comunicador social (opinion@epasa.com) / -

A pesar de variadas críticas y quejas de algunos consumidores por el aumento de precios en productos básicos y la falta de respuestas ante problemas con los servicios públicos, hay que destacar el esfuerzo que realizan las instituciones encargadas de ofrecer orientación y responder en materia de protección al consumidor o usuario.

Por ejemplo, salir a las calles, a los centros comerciales y comunidades, para escuchar y recibir las quejas y denuncias de los afectados por determinada irregularidad comercial es una acción que debe continuar. Para la mayoría de las personas es más práctico y confiable hacer uso de sus derechos a ser escuchado y reclamar acudiendo a los módulos, toldas y demás espacios habilitados para tal fin, en lugares cercanos y más accesibles.

Tal es el caso de una señora jubilada que acudió a un restaurante en un centro comercial y al sentirse afectada por el incumplimiento del descuento del 25% por la compra de su comida, presentó la denuncia ante un módulo de atención al consumidor que encontró en su camino. La rápida acción de los responsables del módulo permitieron verificar la anomalía, y además citaron a los propietarios por incumplimiento a la respectiva ley.

Existen otros casos de usuarios que han presentado sus reclamos por la prestación de los servicios de energía eléctrica ante la Autoridad de Servicios Públicos (Asep). Los consumidores han aprovechado la constante presencia móvil de las instituciones, como la Autoridad de Protección al Consumidor y Defensa de la Competencia (Acodeco), para desempolvar sus quejas sin temor alguno.

Quizás todavía hay ciertas inconformidades, especialmente por los incrementos de precios, aunque es conocido que no existe regulación, y lo más recomendable es comparar y premiar al mejor oferente. Pero de que la protección al consumidor es notoria en nuestro país, podemos concluir que el consumidor sí tiene quien lo defienda.

Sócrates, gran sabio de la antigüedad, se constituyó como una gran muralla en contra del “bochinche” y la inmoralidad en general. Ante un parroquiano que le iba a contar algo, le aplicó los tres filtros: si lo que me va a contar de nuestro amigo no es verdadero, ni es bueno y tampoco me es útil, ¿para qué me lo vas a contar? No tienen forma ni argumentaciones para descalificar las políticas públicas, utilizan la crítica y critican sin razón alguna.

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Jueves 13 de agosto de 2026