default

Por mi raza habla mi espíritu


No puede ser cierto que merced a la evidente contradicción entre una voluntad general plasmada en un congreso indígena y la consiguiente elección de uno de sus pares como Presidente del Congreso y que, merced a la realización de otro congreso, casi coetáneo, haya resultado electo otro líder indígena, se soliviante el Estado de Derecho y se ignoren o sean desconocidas cuestiones vitales que hacen a la esencia de la institucionalidad jurídica y democrática del país.

El Tribunal Electoral, amén de mantener la exclusiva y privativa competencia de cuanto torneo electoral se celebre dentro del territorio panameño, tiene jurisdicción nacional. No se excepcionan a dicho postulado constitucional comarcas o regiones determinadas en el país. Nadie puede excluirse de la jurisdicción de esta entidad que tiene, insistimos, competencia privativa en materia, no solamente electoral, sino también de otra naturaleza: nacimientos, inscripciones, ciudadanías, etc.

Argumentar que el Tribunal Electoral no debe inmiscuirse en los asuntos electorales, por medio de delegados, en las elecciones de las autoridades comarcales, deviene en una cuestión sin fundamento e irracional. Aunque por mis venas corre la sangre indígena, no puedo condescender con los hermanos indios en este punto de vista. Traduce, semejante postura, una cosa ilógica. El hecho de que sean comarca, que se les reconozca su carácter de nacionalidades, etc., no les permite pretender sustraerse del foro panameño y mucho menos de sus instituciones ni de sus autoridades.

Mal precedente se encausaría si hacemos del rejuego político en las comarcas una cosa en la que el Estado panameño se sustraiga y que sus instituciones también se sustraigan. No pueden aislarse del componente institucional y social panameño. Son parte esencial de nuestra población. Se les toma y tiene en cuenta y la mejor muestra de ello es el hecho de la derogatoria de la ley que, particularmente, he denominado “La Ley de los cuatros palitos” -Ley No. 8 del 11 febrero del 2011-.

Mal pulseo político, mal mensaje, sin duda alguna, a mi juicio, envían los hermanos indios al resto del país. No pueden vivir aislados de nuestro Estado. Como decía Aristóteles, al tratar de explicar el origen del Estado y de la sociedad: “Fuera del grupo es difícil conservar y desarrollar la vida. ... El hombre aislado o es un bruto o es un dios. ... o los hombres son unos brutos o son un dios”.-

Mañana, de ser así las cosas, que surja un grupo social, fuerte, que le diga al Tribunal Electoral: “Hemos decidido elegir a otro Presidente de Panamá y hemos elegido a tal o cual persona”. Todo esto es, sin duda alguna, impropio, desde todo concepto y propiedad jurídica. No puedo, desde ninguna óptica, apoyar tal proceder o accionar de parte de la gente que quiero y aprecio. Otrora, no se ahora, la voz del Cacique se respetaba. Ahora, quisiera saber qué es lo que está pasando con la gente de quien, tal vez, se predicó: “Por mi raza hablará mi espíritu”.