Por Panamá
En estas horas, muchos ciudadanos reflexionan sobre el valor de ser panameño y el aprecio por las riquezas que ofrece este país. Las diferencias políticas siempre van a existir y cada partido tendrá su estilo para hacer las cosas.
No queda duda sobre las inversiones que está realizando el actual gobierno en infraestructura y servicios públicos. Aunque sean fuertemente criticadas por una oposición que no propone, es evidente que los más beneficiados han sido los panameños. Ninguno de los partidos opositores puede negar que Panamá es un país más próspero que hace dos años y que los indicadores económicos confirman la confianza que tienen los empresarios en este mercado.
Incluso si se analiza la condición de otros países del área, Panamá sobresale ampliamente, tomando como referencia las proyecciones de crecimiento y las calificaciones de riesgo de firmas reconocidas.
La cantidad de extranjeros que llega al país cada día con intenciones de radicarse es cada vez más alta. En estos últimos días hay reportes de colombianos y venezolanos que llegan para trabajar y buscar un mejor futuro.
La disponibilidad de empleos bien remunerados es un atractivo para estos migrantes y eso también ha generado que muchos panameños que viven en el interior se muden a la ciudad para mejorar su calidad de vida.
El país tiene problemas que no son nuevos, por el contrario, tienen muchos años sin resolver, y necesitan alta inversión estatal y del sector privado. Es muy injusto decir que la educación no ha mejorado y que los servicios de salud no son buenos.
En ambos casos, los procesos de modernización se han iniciado muy tarde y las tareas que tenían pendientes otros gobiernos no las cumplieron. Irónicamente, no se puede pedir soluciones en dos años cuando se tiene más de 30 años sin invertirles.