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¿Por qué China le aprieta las tuercas a Kim Jong-un?  

Por: Redacción 15/04/2016

 
China es absolutamente indispensable para hallar una solución al problema de Corea. Controla los flujos vitales del régimen comunista de Corea del Norte, y, por ende, posee la llave de su supervivencia. Es su último gran aliado.
 
Sorprende el endurecimiento de la postura china que ha permitido la aprobación de sanciones internacionales más duras al régimen comunista del líder Kim Jong-un. La República Popular China (RPC) es el socio que corresponde prácticamente al 90 por ciento del comercio norcoreano, y permite el paso del petróleo que consume.
 Hace más de un mes el Consejo de Seguridad de la ONU, por iniciativa de Estados Unidos, aprobó sanciones aún más duras para Pyongyang -por el desarrollo continuo de su programa nuclear y armamentístico– violando sus compromisos anteriores. Los expertos son de la opinión de que cualquier tipo de castigos podrá funcionar solamente si Pekín los aplica.
 
 
¿Por qué China sostiene al régimen norcoreano? Si bien a primera vista podría apuntarse a una cierta afinidad político-ideológica, esta no es el principal motivo.
 
Corea está dividida en dos estados como un producto de la Guerra Fría. La península fue dividida en una zona de ocupación soviética y otra estadounidense luego de la Segunda Guerra Mundial. En cada una se proclamó un Estado distinto. En el norte se hicieron con el poder los comunistas con su líder Kim Il-sun al frente,  el abuelo del Kim de hoy.
 
Kim se lanzó a conquistar el Sur pro-estadounidense. El resultado fue la guerra de 1950-1953, con el involucramiento militar directo de Estados Unidos a favor de Corea del Sur, y de la RPC a favor del Norte.  Todo terminó en un empate.
 
Una de las razones que llevaron a Mao a entrar en el conflicto fue el temor a una invasión estadounidense a China. Hasta hoy, los estrategas y analistas apuntan a que la existencia de Corea del Norte da un respiro estratégico a los chinos, sirviendo como “estado tapón”, y así no tener que enfrentar la perspectiva de tropas enemigas en sus fronteras. Recordemos que 28 mil soldados norteamericanos están en Surcorea.
 
El colapso de Corea del Norte produciría una crisis humanitaria gigantesca, con millones de refugiados queriendo cruzar a la RPC. Ese es otro motivo.
 
En tercer lugar, la permanente postura belicista de Norcorea, sus ensayos balísticos y nucleares, y las constantes amenazas hacia Corea del Sur, Estados Unidos y Japón, empeoran la posición estratégica de esos tres actores en Asia del Este, y mejora indirectamente la de Pekín.
 
Desde la perspectiva china, la situación ideal sería que EE.UU. reconozca diplomáticamente a Pyongyang y se normalicen sus relaciones (lo cual llevaría a Japón y otros aliados a hacer lo mismo), que renuncie al cambio de régimen como objetivo, y se afiance la solución de dos Estados en la península.
 
Desde enero, Corea del Norte ha fortalecido su desafío. Asegura disponer de cabezas nucleares y misiles capaces de alcanzar Estados Unidos, pero esas declaraciones han sido puestas en duda por los expertos.
 
China ha apoyado las nuevas sanciones. Ya las está aplicando. Eso abre mayores posibilidades a una solución diplomática. Entre otras cosas, las medidas disponen la prohibición de exportaciones de carbón, hierro y mineral de hierro, oro, titanio, vanadio y minerales de tierras raras.
 
Conclusión. Creo que todo esto hay que verlo dentro del contexto de la actual situación interna china.
 
El gigante asiático enfrenta ciertas turbulencias en lo económico, como la reducción de los pronósticos de crecimiento; los efectos de una prolongada burbuja financiera; el cambio de modelo – transición del modelo exportador a uno basado en el consumo interno-; y las oscilaciones del valor del yuan.
 
Por otro lado, existen enormes tensiones entre China, de un lado, y Estados Unidos y los demás estados ribereños en el Mar de la China Meridional, del otro. 
 
Además, el presidente chino Xi Jinping está en un proceso de consolidación de su poder,  el cual ha creado fricciones a lo interno del Partido Comunista Chino, según la prensa occidental.
 
Por todo esto, ni Xi ni China desean que un clima más complicado en el asunto de Corea tenga un mayor efecto sobre la política doméstica china. 
 
Desarrollo económico y estabilidad del entorno regional y global han sido prioridades del liderazgo chino desde 1978 y lo siguen siendo.
 
(*) Periodista y académico latinoamericano, becario de Taiwan Fellowship Program 2016.
 

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