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¿Por qué conocer a China?


La reemergencia de China comenzó hace más de 30 años con su reforma económica. Hoy el “socialismo con características chinas” se plantea el reto de continuar ese crecimiento interno. Solo el 11 % del territorio chino es cultivable, lo que explica sus vínculos con los países exportadores de recursos naturales en su estrategia de seguridad energética. Así, es evidente que el interés de China en LA (Latinoamérica) es económico.

Las relaciones económicas Chino-LA son relaciones entre “China” - país en desarrollo que dado su desempeño económico, no se ubica ya más entre los países en desarrollo de bajos ingresos- y países en desarrollo. Asimetría económica evidente en las características del comercio: interindustrial (intercambio de los “raw materials” de LA por los productos manufactureros con alto valor agregado chinos); concentración en países y sectores; bilateralidad; y desequilibrio en la proporción de las exportaciones, es decir visto desde el comercio bilateral la participación de las exportaciones LA en las ventas a China es mayor que la que tienen en las exportaciones totales. Esto indica que si bien China es un relevante mercado para los países LA, ningún país de la región puede ser incluido dentro de los principales socios comerciales de China.

Dada la heterogeneidad de la región, el impacto chino es diverso. Los bajos costos de mano de obra, tamaño, abundante capital, alta productividad y alto valor agregado en la producción china han afectado el sector manufacturero de LA ; y por otro lado, los países productores de “raw materials” se han beneficiado de seguir el mismo modelo exportador pero ahora a China. Estos impactos han generado una visión que dibuja un escenario con China como amenaza, donde la fábrica mundial invade la región económicamente y obtiene con ello ventajas políticas. No obstante, se deben evaluar tres aspectos: 1) El bajo nivel de comercio que aún tienen las relaciones Chino-LA. Las exportaciones a China no sobrepasan el 4.0% de todas las exportaciones LA, por otra parte, las importaciones de China son sólo 5.0% de sus importaciones. 2) China posee el desafío en mantener el crecimiento económico y la estabilidad de su sociedad, hecho que prioriza una política exterior que garantice la paz y seguridad como medio para obtener los “raw materials”. 3) China es consciente de la influencia de Estados Unidos en LA abogando por la cautela y a favor del status quo. Además LA solo es la cuarta prioridad en materia de política exterior China.

La región no debe soslayar las asimetrías económicas con China, pero no significa ignorar la oportunidad de diversificación, sino más bien convertirse en un verdadero socio de China adoptando políticas para ser más competitiva e ir más allá de ser solo un proveedor de materias primas. Es lamentable que ante el fenómeno chino, la región carezca de estrategia regional, afectando con ello las relaciones en detrimento de LA ya que las directrices son definidas por China, actuando LA como un simple escenario. Por ello es urgente que la región emprenda una política de “think tanks” que profundice el conocimiento sobre China.

*Candidata doctorante de Relaciones Internacionales de Ren Min University of China.